Introducción al Condicionalismo Evangélico A Qué Nos Referimos con Aniquilación

Como ya seguramente te has dado cuenta, aquí en Rethinking Hell negamos la enseñanza tradicional del infierno como un lugar de tormento eterno, y a su vez lo vemos como un lugar donde la existencia consciente del no salvado termina para siempre. Esta postura es variadamente llamada "condicionalismo", "inmortalidad condicional" o "aniquilación"1 El término aniquilacionismo ha traído mucha confusión, y ha llevado a los críticos de nuestra postura a usar argumentos de hombres de paja en contra de nuestra postura, así que me gustaría clarificar lo que aniquilación significa en el contexto de aniquilacionismo e inmortalidad condicional.

Lo Que No Creemos

Permítanme comenzar diciendo que no necesariamente creemos que Dios destruirá todas las partículas subatómicas y la energía que una vez constituyeron el cuerpo de una persona no salva. Al menos, no creemos que Él deba hacerlo para que nuestra opinión sea cierta. Esto inmediatamente convierte en discutibles los argumentos basados ​​en las leyes de conservación de la materia y la energía, como el argumento de que dado que la materia y la energía no pueden ser destruidas (aparentemente ni siquiera por Dios mismo), tampoco los humanos pueden ser destruidos. Para nuestros propósitos, no es un problema si las partículas subatómicas que componían sus cuerpos una vez vivos todavía existen, o si la energía contenida dentro de ellos se convierte en alguna otra forma de energía en algún otro lugar del universo. De hecho, no tenemos ninguna razón para pensar que este no será el caso. Esto también hace que sea discutible la afirmación de que las palabras bíblicas que se usan para describir la destrucción de los perdidos no significan "aniquilar", lo cual quedará claro a medida que sigas leyendo.

Lo Que Creemos

Creemos que los perdidos resucitados morirán una segunda vez y no tendrán ya más vida o existencia consciente nunca jamás. La materia física que compone el cuerpo puede que permanezca por algún tiempo después de la segunda muerte, quizás hasta años.2 Si todo lo que queda es materia inerte, entonces eso es aniquilación y discutir acerca de si la Bíblica dice o no dice que ellos "cesarán de existir" se vuelve inútil.

Como ilustración, imagine un cadáver. Un cadáver existe; cuando el cuerpo de una persona muere, no es "aniquilado", pero está muerto y no puede sentir o pensar o conscientemente experimentar cualquier cosa de nada. Un cadáver no puede experimentar tristeza; no puede sentir dolor. Existe, en medida de que es compuesto por materia física y parece un ser humano, pero ya no tiene existencia consciente.3 Eso es lo que la segunda muerte de los no salvados será, excepto que tanto el cuerpo y sus almas morirán. Quizás ellos realmente no sean "aniquilados" en el sentido estrictamente científico de la palabra, pero eso es irrelevante debido a que podrán ser atormentados tan fácilmente como un montículo de tierra. Dicho de otra manera, así como el cuerpo está muerto al pasar la primera muerte, así va a ser el alma al pasar la segunda muerte.4 5

Quizás las personas no son realmente "aniquiladas." Quizás ellos nunca dejen de existir verdaderamente en el sentido estricto de la frase. Pero ser reducido a nada más sustancial que un cadáver, termina con la existencia de la persona en una manera que importa. Y así como los cadáveres se les conoce que hacen, lo que sea que quede de aquellos que mueran la segunda muerte probablemente se descompongan y desaparezcan, si primero no son consumidos por fuego o algo. De cualquier forma, la materia no importa; la sustancia no es de sustancia en el debate. Así que cuando los tradicionalistas hacen una afirmación similar a la del Dr. Robert Morey en su tan citado Death and the Afterlife, que "no hay ni siquiera una instancia en el Nuevo Testamento donde apollumi signifique aniquilación en el sentido estricto de la palabra,"6 es irrelevante, porque no necesariamente decimos que el no salvado es aniquilado "en el estricto sentido de la palabra" para empezar. Es una cortina de humo, porque no argumentamos sobre obliteración cósmica de sus moléculas si no solo la cesación de existencia consciente.

Algunos pueden insistir que esto no debería ser llamado "aniquilación" debido a lo que creemos que les espera a los resucitados no salvos es realmente más como muerte que aniquilación. En efecto, lo que creemos que les espera a ellos es la muerte. La razón de que los términos y frases como "aniquilación" y "cesación de existir" se hicieron maneras populares para referirse a esta postura es porque "muerte" y "morir" han sido tan teológicamente cargados que la mayoría de los cristianos piensan que el lenguaje bíblico de la muerte es solo otra manera de decir "separación consciente de Dios" o algo por esas líneas. Quizás, entonces, la jerga actual no es tan suficientemente precisa,7 pero ultimadamente esto no es sobre cómo definimos los términos. Ultimadamente es a su vez sobre lo que la Biblia dice que le sucederá al impío. Podemos darle otro nombre; podemos llamarle "cadaverismo" y decir que los perdidos serán completamente "cadaversado" o algo, pero eso no cambia lo que creemos que actualmente pasará. Si una persona es permanentemente y eternamente hecho muerto como un cadáver, tanto en cuerpo como en alma, permanentemente y eternamente sin ningún tipo de consciencia o cualquier tipo de vida en cualquier sentido, entonces uno puede decir lo que uno desee sobre los cadáveres y cenizas que quedan (Is. 66.24; Mal. 4.3).

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References
1 En práctica, especialmente en la literatura crítica de esta postura, estos términos son usados con mucha fluidez. En ocasiones son vistos como ampliamente sinónimos, y se usan intercambiablemente. Otras veces, son usados para describir posturas considerablemente diferentes. Por ejemplo, algunos, como los Testigos de Jehová, niegan que los no salvados serán resucitados en absoluto. Otros creen que ellos serán resucitados para ser juzgados y entonces ser sentenciados a la extinción. Algunos se refieren a esta última postura usando "inmortalidad condicional", y al anterior usando "aniquilacionismo". Otros usan los términos al revés. Nosotros en Rethinking Hell creemos que los no salvados serán resucitados, como se explica en nuestra declaración de fe.
2 Entre los condicionalistas están aquellos quienes creen que los humanos tienen un alma inmaterial o espíritu (o ambos), y están aquellos que no. El anterior cree que el alma inmaterial o espíritu de los perdidos, junto con sus cuerpos, morirán la muerte segunda, el resultado siendo la completa y para siempre cesación de la vida y existencia consciente.
3 Como se explicó previamente, si las personas son conscientes entre la muerte y la resurrección es porque ellos tienen almas inmateriales o espíritus que no mueren cuando el cuerpo muere previo a la resurrección, y a su vez quedar vivo y consciente. El cuerpo, sin embargo, está muerto e inerte.
4 4. La pregunta filosófica puede entonces surgir en cuanto a si un alma inmaterial puede ser realmente muerto y sin embargo aun así existir. Cualquier respuesta es bastante compatible con la aniquilación. Si uno argumenta que la consciencia es un aspecto fundamental del alma que, si muriese permanentemente como el cuerpo, literalmente cesaría de existir, entonces eso no le hace daño tampoco a esta postura en absoluto. ¿Por qué lo haría?
5 Esto asume que los humanos que sobrevive la separación de sus cuerpos en la primera muerte. Si no, entonces para todas las intenciones y propósitos podemos solo decir que después del juicio final, los perdidos serán reducidos a nada, pero permanecen para siempre, y dejémoslo así.
6 Robert Morey, Death and the Afterlife (Bethany House, 1984) 90.
7 Una discusión sobre lo que constituye existencia puede que probablemente vengan en futuras publicaciones.