Pecados Finitos Contra un Dios Infinito

En el debate concerniente al destino último del no arrepentido, el argumento se hace con frecuencia de que un número finito de pecados garantiza un castigo infinito porque los pecados son contra Dios, quien es infinito. El nivel del castigo merecido se argumenta, es basado no en el pecado sino a su vez sobre contra quien se peca. Debido a que Dios es perfectamente santo (usualmente descrito como “infinitamente santo”) y es infinito y eterno, cualquier pecado contra Dios garantiza un castigo infinito y eterno.

Por el bien de la facilidad, me referiré a esto como el “argumento de la infinidad” aquí.

Considere las palabras de Jonathan Edwards:

Pero Dios es un ser infinitamente amoroso, porque él tiene excelencia y belleza infinita. Poseer excelencia y belleza infinita, es lo mismo que tener hermosura infinita. El es un ser de grandeza, majestad y gloria infinita; y por tanto él es honorablemente infinito. El es infinitamente exaltado sobre los potentados de la tierra, y los mas altos ángeles en el cielo; y por tanto él es infinitamente más honorable que ellos. Su autoridad sobre nosotros es infinita; y el fundamento de su derecho a obedecerle es infinitamente fuerte; pues el es infinitamente digno de ser obedecido, y tenemos una absoluta, universal e infinita dependencia sobre él.

Así que pecar contra Dios, siendo una violación de obligaciones infinitas, debe ser un crimen infinitamente atroz, y por ende mereciendo un castigo infinito.1

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References
1 Jonathan Edwards, “The Justice of God in the Damnation of Sinners,” reproduced at Christian Classics Ethereal Library, n.d., http://www.biblebb.com/files/edwards/je-justice.htm (accessado en Marzo 20, 2016).