Pecados Finitos Contra un Dios Infinito

En el debate concerniente al destino último del no arrepentido, el argumento se hace con frecuencia de que un número finito de pecados garantiza un castigo infinito porque los pecados son contra Dios, quien es infinito. El nivel del castigo merecido se argumenta, es basado no en el pecado sino a su vez sobre contra quien se peca. Debido a que Dios es perfectamente santo (usualmente descrito como “infinitamente santo”) y es infinito y eterno, cualquier pecado contra Dios garantiza un castigo infinito y eterno.

Por el bien de la facilidad, me referiré a esto como el “argumento de la infinidad” aquí.

Considere las palabras de Jonathan Edwards:

Pero Dios es un ser infinitamente amoroso, porque él tiene excelencia y belleza infinita. Poseer excelencia y belleza infinita, es lo mismo que tener hermosura infinita. El es un ser de grandeza, majestad y gloria infinita; y por tanto él es honorablemente infinito. El es infinitamente exaltado sobre los potentados de la tierra, y los mas altos ángeles en el cielo; y por tanto él es infinitamente más honorable que ellos. Su autoridad sobre nosotros es infinita; y el fundamento de su derecho a obedecerle es infinitamente fuerte; pues el es infinitamente digno de ser obedecido, y tenemos una absoluta, universal e infinita dependencia sobre él.

Así que pecar contra Dios, siendo una violación de obligaciones infinitas, debe ser un crimen infinitamente atroz, y por ende mereciendo un castigo infinito.1


J. Warner Wallace nos da un ejemplo moderno del argumento:

Si tu hermana te atrapa mintiendo sobre tus ingresos del año pasado, puedes perder su respeto. Si la IRS te atrapa mintiendo sobre tus ingresos del año pasado, el castigo resultante será mucho mas doloroso. ¿Cuál es la diferencia aquí? Ciertamente no es el crimen. A su vez, reconocemos que a mayor autoridad la fuente de código, regla o ley, mayor el castigo para aquellos que están en violación.2

Wallace mas adelante afirma, en un articulo diferente, “Dado a que Dios es la fuente de justicia y la ley, Su naturaleza determina el castigo. Dado a que Dios es eterno y consciente, todo galardón y castigo debe también ser eterno y consciente.”3

¿Pero esto es así? ¿La infinitud de Dios significa que todos los pecados contra el garantizan un castigo infinito? ¿Y, aunque usualmente esto se da por sentado, tal castigo infinito necesita una infinita experiencia consciente de la ira?

Algunos Serios Boquetes en Cómo el Argumento de la Infinidad es Normalmente Presentado

No considero este argumento como estar completamente sin base o sin mérito. Hasta cierto punto, la gravedad del pecado puede relacionarse a aquel contra quien se peca. Sin embargo, la naturaleza de contra quien se peco es un factor en decidir cuan serio el pecado es. No es el factor determinante.

Por ejemplo, yo pienso que todos estaremos de acuerdo que es peor matar a un humano, quien es hecho a imagen de Dios, que matar a un perro o un gato sin motivo. También sabemos que seguramente te meterías en mayores problemas mintiéndole al gobierno que mintiéndole a un extraño. La naturaleza de contra quien se peca entra en juego.

Sin embargo, podemos seguramente pensar de instancias en donde el estatus del ofendido no es la única consideración. Por ejemplo, como el Dr. James Spiegel de la Universidad de Taylor apunta, es ciertamente peor torturar a un perro por un periodo de tiempo extendido que hacer un gesto grosero a otro ser humano, aunque el humano es un ser de mas alto orden.4 Similarmente, mentirle al IRS puede ser mas un crimen que mentirle a tu hermana. No obstante, las penalidades por mentirle al IRS son mucho menos severas que las penalidades por asesinar a alguien, aun si la víctima es un sirio indigente, drogodependiente refugiado con síndrome de Down (o cualquier persona que el mundo considere ser de relativamente poco valor). Y seguramente podemos estar de acuerdo que esto es justo y correcto, a pesar de que los gobiernos no siempre han puesto tal alto valor a la vida humana en el pasado. En ambos casos (y muchos otros), el nivel de maldad en el acto en si mismo es mucho mas significante que la majestad aparente o autoridad de la víctima.

Otros boquetes existen aun en algunos ejemplos de castigos por un crimen siendo determinado por la naturaleza de contra quien se peca. En muchos casos, lo que parece ser el mismo tipo de crimen o mala acción es en realidad materialmente indiferente. Volviendo al acto de la mentira al IRS versus mentirle a una persona regular, la diferencia en seriedad no es solo sobre la entidad contra quien se peca. A lo que la ley concierne, si usted debe impuestos, entonces ese dinero legítimamente le pertenece al gobierno. Mentirle al IRS sobre tu ingreso, por tanto, es equivalente a robar.5 Bajo circunstancias normales, mentirle a tu hermana sobre tus ingresos no seria de tu parte que le estés privando de dinero que legítimamente le pertenece. Por tanto, no es realmente un asunto de exactamente el mismo ser pecando contra dos diferentes personas. Similarmente, perjurar no es solo mentir al gobierno versus solo mentirle a un cualquiera. Perjurar puede tener un resultado materialmente injusto (como una persona inocente siendo castigada o una persona culpable siendo dejado libre), y por eso es que se le considera peor que mentirle a tu vecino. No es mentir por mentir.

Y estos puntos son todos aparte de profundas preguntas morales. ¿Por ejemplo, un castigo terrenalmente severo puede significar que un pecado es mayor en los ojos de Dios? Sabemos que los gobiernos pueden castigar crímenes mas severamente de lo que se merece. ¿Y no sería argumentado que mentirle a tu hermana es un peor crimen moral, dependiendo de las circunstancias específicas y hasta donde la sagrada confianza de la familia sea rota? Todas estas cosas deben ser consideradas también. No es el caso de que el valor de contra quien se peca es el único factor en determinar el castigo merecido por un pecado.

De igual forma, al lidiar con diferentes ordenes de criaturas (ej., un insecto versus gato versus humano), el nivel de desarrollo puede de hecho impactar cuánto la victima es dañada por el acto. Por ejemplo, la razón por la que la mayoría de las personas no tienen problemas en comer langostas y cangrejos que son hervidos vivos es porque tradicionalmente se ha creído que ellos no actualizan la experiencia del dolor de la misma manera que animales de mayor orden lo harían. No es que la langosta es menos importante que un gato o un perro, y por tanto no es un pecado tan grande como para someter la langosta a una muerte innecesariamente lenta y agudísima. En vez, es porque la langosta y los cangrejos son básicamente insectos de mar gigantes que no tienen sistema nervioso central, entonces se cree que ellos no procesan la experiencia como estando casi agonizando como un animal más desarrollado haría. El acto en si es diferente porque, como criatura de menor nivel, ellos experimentan el acto diferentemente.

La Locura de Tratar de Dar Sentido al Infinito

Además, una vez la infinidad queda envuelta, aparentes simples líneas de razonamientos se tornan realmente un enredo. Por ejemplo, si el pecado necesitase sufrimiento infinito, o en alguna variación, crea una deuda infinita a Dios, entonces en ningún punto la deuda realmente queda salda. ¡Todo el punto del argumento de la infinidad es que el castigo justo por el pecado es infinito, pero en realidad nunca llegas al infinito desde el punto de vista tradicional! Una deuda infinita no será pagada hasta que se llegue al infinito, y la eternidad del sufrimiento sea completada. El problema es, la infinidad es por definición inalcanzable (cuando entidades finitas como los seres humanos están envueltos), y la eternidad, por definición, nunca termina. Si el sufrimiento infinito es el castigo justo por el pecado, entonces la justicia nunca es realmente satisfecha.6 En ningún punto nunca, por toda la eternidad, por siempre y para siempre en adelante, ninguna persona habrá sufrido un castigo infinito. Por tanto, nadie nunca sufrirá el castigo que se merece.

Esto levanta otro asunto también. El no salvado nunca podrá pagar su deuda de castigo infinito, lo cual significa que Dios nunca colecta la debida cantidad completa. Podríamos esperar, entonces, que Dios al menos haría que todos sufriera el máximo grado absoluto posible. Así como los acreedores tratan de obtener devuelta tanto de su dinero como sea posible de un deudor quien está en bancarrota y no puede reparar en su totalidad, esperaríamos que Dios infligiera tanto sufrimiento como sea absolutamente posible para poder llegar tan cerca de lo que se debe como pueda.

Sin embargo, aún los maestros de fuego y azufre raramente creen que todos sufren tanto como sea posible. La mayoría de los tradicionalistas creen en grados de castigos en el infierno. Para muchos esto es un argumento en contra del aniquilacionismo, ya que ellos reclaman (incorrectamente) que el aniquilacionismo no permite grados de castigo demandado por justicia.7 Pero grados de castigo implican que las personas no están sufriendo tanto como es posible.8 Si la dulce anciana quien era “espiritual, pero no religiosa” sufre menos severamente que un dictador maniaco quien asesinó millones de personas, entonces esa anciana sufre menos que lo que pudo haber sufrido (ya que pudo haber sido condenada a un sufrimiento tan malo como el del dictador maniaco). De nuevo, si todos merecen más sufrimiento consciente de lo que ellos pudieran experimentar, ¿por qué Dios al menos no intenta acercarse lo más que puede?

Hablando de grados de castigo, si el infierno es un castigo infinito, pero algunas personas en el infierno son castigadas el doble de severamente que otras, ¿no significa eso que finalmente estás multiplicando el infinito por dos (o cualquier otro número)? Por supuesto, uno podría resolver este problema señalando que en cualquier punto dado, el castigo que sufren aquellos que son atormentados en el infierno es solo finito. Pero esto solo plantea nuevamente el problema de que nadie, de acuerdo con el tradicionalismo, en realidad sufre un castigo infinito en cualquier punto dado.

Por último, las analogías terrenales también comienzan a desmoronarse cuando comenzamos a aplicarlas a un Dios infinito. Por ejemplo, se dice que debido a quién es Dios, pecar contra él garantiza un castigo más severo que cometer el mismo pecado exacto contra otra persona. Pero ¿es posible incluso pecar genuinamente contra otra criatura sin pecar contra Dios? ¿Cómo funcionaría eso? Quiero decir, si torturas a una vaca por diversión, entonces seguramente has pecado contra la vaca, pero también contra Dios. Pero si humanamente matas a una vaca para comerla y no has cometido ningún pecado a los ojos de Dios por hacerlo, ¿puedes decir que pecaste contra la vaca? Ciertamente no hay castigo por el acto, ni en esta vida ni en la eternidad.

El mismo principio se aplica a los pecados contra los humanos. ¿Cómo pecar contra un humano sin pecar contra Dios en primer lugar? ¿Y el hecho de que, de acuerdo con el tradicionalismo, todos los humanos viven para siempre? Si Dios es eterno y consciente significa que los pecadores deben sufrir un castigo eterno consciente, entonces ¿pecar contra un hombre, pero no pecar contra Dios todavía justifica el castigo eterno consciente ya que los seres humanos son seres eternos y conscientes (según el tradicionalismo)? Pero, de nuevo, ¿cómo podrías pecar contra un hombre sin pecar contra Dios en primer lugar de todos modos?

¿Ves lo enredado y confuso que todo comienza a ser? Una vez que comienzas a tratar de incluir el infinito en la mezcla, intentar extrapolar puede generar más preguntas de las que pueden responder.

¿Qué Pasa con la Eternidad de la Aniquilación?

Otro problema con el razonamiento tradicional es que, incluso si lograba demostrar que los pecados contra Dios merecen un castigo infinito, la aniquilación es en sí misma una forma de castigo infinito. Después de todo, dentro de este marco, un pecado resulta en la muerte eterna en lugar de la vida eterna. Obviamente, la aniquilación no es infinita en términos de la experiencia punitiva de los inconversos. No es infinito en la forma en que el tormento eterno podría decirse que es infinito.9 Sin embargo, en la medida en que se puede decir que una persona que vive para siempre tiene una vida infinita, alguien que muere la segunda muerte y se va para siempre se pierde esa vida infinita y por lo tanto sufre una pérdida infinita. Y no son solo los aniquilacionistas quienes dicen esto; algunos tradicionalistas también han argumentado que la aniquilación es una forma de castigo infinito.10 11 12

Ahora, a la luz de los argumentos anteriores de que el tormento eterno no satisface la necesidad de un castigo infinito, ¿puede decirse que la aniquilación es mejor? A decir verdad, no estoy del todo seguro. Spiegel argumenta que si se puede demostrar que Dios requiere un castigo infinito, la aniquilación, a diferencia del tormento eterno, sí lo satisface.13 Lo que me detiene es un argumento que escuché de tercera mano hace algunos años: si el tormento eterno no satisface la necesidad de un castigo infinito porque en ningún momento alguien ha sufrido infinitamente, entonces la aniquilación tampoco satisface la necesidad de un castigo infinito porque en ningún momento la persona no salva ha estado muerta para siempre.

Ahora bien, me parece que los dos puntos de vista son materialmente diferentes en el sentido de que una vez que la persona malvada sufre la segunda muerte, según el aniquilacionismo, ya no están más muertos a medida que pasa el tiempo. Nadie se aniquila más y más con el tiempo. No es como si su nivel real de muerte aumentara continuamente, dirigiéndose hacia una muerte infinita pero nunca alcanzando la muerte infinita. Pero, una vez más, sigue siendo el caso que el resultado de que Dios les inflija el castigo final (es decir, su muerte / destrucción) no ha sido el caso por la eternidad. La verdadera pregunta termina siendo si eso realmente importa.

El desorden de resolver esto no debería sorprendernos; Todo mi punto en la sección anterior era cuan estropeadas estaban las cosas cuando empezamos a tratar de razonar sobre el infinito. En el peor de los casos, ni el tormento eterno ni la aniquilación pueden resolver técnicamente la necesidad de un castigo infinito. Y si esto es así, simplemente nos lleva de nuevo al punto uno, y el argumento de la infinidad tradicionalista sigue siendo refutado porque el castigo infinito no sería necesario en primer lugar.

¿Qué Vamos a Hacer con Todo Esto?

Hemos establecido que el argumento del infinito tiene algún mérito, pero no puede probar el tormento eterno. El estado de contra quién se pecó potencialmente afecta la severidad del castigo debido, pero no es el único factor, por lo que no podemos simplemente asumir que la naturaleza de Dios automáticamente garantiza un castigo infinito. Incluso si pudiéramos, no está claro que el tormento eterno lo lograría. La aniquilación es en algunos sentidos infinita, pero en otros no. No está tan claro si podría satisfacer la necesidad hipotética de la justicia de un castigo infinito.

Todo esto se hace aún más complicado porque requiere que pensemos en términos de infinito e intentemos darle sentido con analogías de cosas terrenales finitas. Lo que al principio parecía argumentos filosóficos sólidos y comprensibles, para el tormento eterno demuestran ser todo lo contrario. Si has estudiado el aniquilacionismo en profundidad, esto podría parecerte un patrón recurrente: lo que parecía en la superficie como un caso claro para la doctrina tradicional no es tan claro cuando profundizas un poco más.

¿Qué hace un aniquilacionista para lidear con los aspectos infinitos y eternos de la aniquilación en relación con el infierno y la justicia divina? Para mí, el primer paso es preguntar qué enseña la Biblia. Al final, ¿no es eso lo que todos deberíamos estar haciendo? ¿Qué enseña la Biblia sobre el infierno?

Me parece que la carreta se puso al frente de los caballos en muchas obras apologéticas tradicionalistas que utilizan el argumento de la infinidad. Una cosa es mirar a la Biblia, (incorrectamente) pensar que enseña el tormento eterno, y luego tratar de encontrar una explicación de cómo el tormento eterno podría ser justo. Tengo que imaginar que así es como surgió este argumento. Pero intentar argumentar que el argumento de la infinidad definitivamente muestra que el tormento eterno es el castigo justo por el pecado es una misión condenada al fracaso.

El condicionalista se queda con el hecho de que él o ella debe explicar una aparente disparidad entre el pecado y el castigo. Después de todo, matar a alguien eternamente porque ellos comieron la fruta de un árbol prohibido sigue pareciendo un poco duro.14 Aquí es donde hay algo de valor al argumento de la infinidad. Quizás no podamos demostrar que la naturaleza infinita de Dios requiere un castigo infinito. Tal vez ni siquiera podemos decir que ninguna visión eterna del castigo final satisfaría la necesidad de un castigo infinito. Pero el punto subyacente nos da algo con qué trabajar. Pecar contra un creador perfectamente bueno, perfectamente santo e increado Dios seguramente debe ser algo increíblemente grave.

Además, ¿qué pasa si hay más que solo un solo pecado? ¿Quién puede decir que cualquiera que pecara una vez, solo pecaría una vez? Esto nos obliga a profundizar mucho más en la teología del pecado de lo que podemos hacer aquí. Sin embargo, ¿qué pasa si no hay amigos de Dios que pecarían una vez y nunca más? Tal vez, aparte de Cristo, solo hay dos caminos que van en direcciones opuestas: un camino es el de Dios, donde no hay pecado ni maldad, y el otro es el camino contra Dios, donde el pecado te contagia hasta lo más profundo de tu corazón. El que está en el buen camino nunca peca, ni siquiera una vez. Cualquiera que comete un pecado alberga en sí mismo pecado y rebelión contra Dios y todo lo que es bueno. El comodín, por supuesto, es Jesús, quien transforma a aquellos que han pecado en lo más profundo de sus corazones. Pero aquellos que no son salvos por él seguirán el camino lejos de Dios, es decir, permanecerán en pecado y en contra de él, hasta el mismo final.15

Irónicamente, es un tradicionalista que estaba usando el argumento del infinito quien creo que explica la finalidad de rechazar a Dios muy bien.

Las personas que rechazan a Dios lo han rechazado por completo. Lo han rechazado hasta su muerte, hasta el final. Lo han rechazado como una decisión final y definitiva. Dios entonces tiene el derecho y la obligación de juzgarlos con un castigo máximo.16

Estoy de acuerdo de todo corazón. Yo mismo no espero que nadie, ni siquiera en el juicio, se arrepienta verdaderamente. Los inconversos lamentarán su muerte inminente, pero aunque desearían vivir para siempre en perfecta alegría, creo que todavía no querrán a Dios, la única fuente de toda alegría y vida. La finalidad de su rechazo, junto con la naturaleza de Dios, puede proporcionar una buena explicación posible de por qué los inconversos sufren un destino que es eterno e infinito en su efecto.

Aplicación a la Apologética

Un último punto por considerar es la aplicación de todo esto a la apologética. De hecho, lo que me inspiró a escribir este artículo no fue tanto el deseo de abogar por el aniquilacionismo (nunca he considerado el argumento de la infinidad como una gran amenaza), sino más bien abordar algunos usos del argumento de la infinidad en apologética que deja mucho que desear.

Después de todo, los tradicionalistas y los condicionalistas son oponentes doctrinales en este tema, pero estamos unidos en la meta más grande de traer gente a Cristo y a su regalo de la vida eterna.

Todos necesitamos tener buenas y sólidas defensas para la cosmovisión cristiana. No creo que 1 Pedro 3:15 estuviera simplemente hablando de poder responder "Jesús" cuando la gente pregunte por qué vivimos como personas con esperanza en algo. Y la buena apologética se está volviendo cada vez más importante a medida que las sociedades occidentales se vuelven en gran medida postcristianas, y cada vez más escépticos y ateos salen de trasfondos cristianos con un pretexto. Muchos ateos han escuchado el argumento de la infinidad utilizado para justificar la doctrina tradicional. A menudo, los apologistas lo presentan no simplemente como una posible explicación de la justicia del infierno, sino más bien, como una respuesta clara y obvia. Pero si un escéptico se pusiera a pensar, y estoy seguro de que algunos lo han hecho, verían lo que yo veo y no estarían convencidos. No se puede simplemente decir que debido a quién es Dios, el castigo en el infierno debe ser infinito. Puede ser una posible explicación de por qué el infierno sería infinito una vez que estableces que es así, pero si vas demasiado lejos, serás rechazado.17

Por supuesto, incluso cualquier explicación que pueda dar de la naturaleza eterna del infierno (como la Biblia realmente lo enseña) es completamente especulativa. Pero si vamos a tener buenas explicaciones, debemos prescindir de las malas explicaciones. El argumento de que la naturaleza infinita de Dios requiere o prueba que el infierno es un lugar de tormento eterno es una de esas explicaciones.

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References
1 Jonathan Edwards, “The Justice of God in the Damnation of Sinners,” reproduced at Christian Classics Ethereal Library, n.d., http://www.biblebb.com/files/edwards/je-justice.htm (accessado en Marzo 20, 2016).
2 J. Warner Wallace, “Why Would God Punish Finite, Temporal Crimes in an Eternal Hell?” Cold Case Christianity With J. Warner Wallace, n.d., http://coldcasechristianity.com/2013/why-would-god-punish-finite-temporal-crimes-in-an-eternal-hell/ (accessado en Marzo 19, 2016).
3 J. Warner Wallace, “Can The Existence and Nature of Hell Be Defended? (Free Bible Insert),” Cold Case Christianity With J. Warner Wallace, n.d., http://coldcasechristianity.com/2014/can-the-existence-and-nature-of-hell-be-defended-free-bible-insert/ (accessado en Marzo 19, 2016).
4 James S. Spiegel, “Making the Philosophical Case for Conditionalism,” A Consuming Passion: Essays on Hell and Immortality in Honor of Edward Fudge, eds. Christopher Date & Ron Highfield (Pickwick, 2015), 83.
5 El IRS raramente iria tras alguien, si alguna vez, que haya mentido sobre algo que de alguna manera u otra se amontone a fraude o de una forma deprive al gobierno de dinero.
6 Spiegel 83-84
7 e.g. Robert Morey, Death and the Afterlife, (Bethany House, 1984), 154.
8 Al menos esto es así en cualquier escenario coherente que pueda imaginar.
9 A la luz de los puntos arriba, no se puede decir que un tormento eterno satisface los requisitos para un castigo infinito. Sin embargo, puede aún ser dicho que es infinito en que, como el infinito, el sufrimiento cumulativo incrementa sin fin hacia el la eternidad.
10 Witsius, Herman. The Economy of Covenants between God and Man: Comprehending a Complete Body of Divinity, Volume. 1, (Thomas Turnbull, 1803), reproducido en Google Books, n.d., http://books.google.com/books?id=aUUAAAAAYAAJ&printsec=frontcover&source=gbs_ge_summary#v=onepage&q&f=false, (accessado en Marzo 20, 2016).
11 John Blanchard, Whatever Happened to Hell? (Evangelical Press, 2014), Kindle Edition, Locations 4096-4098.
12 Craig Blomberg, “Eschatology and the Church: Some New Testament Perspectives.” Themelios. 23, no. 3 (1998): 4, reproducido en Theologicalstudies.org, n.d. http://www.theologicalstudies.org.uk/pdf/eschatology_blomberg.pdf (Accessado en Marzo 20, 2016).
13 Spiegel 85.
14 That isn’t to necessarily say that Adam and Eve might not have ultimately covered by the blood of Jesus, but their sin makes the point pretty well for rhetorical purposes.
15 No es necesariamente decir que Adán y Eva no hayan sido en última instancia cubiertos por la sangre de Jesús, pero su pecado hace el punto muy bien para propósitos retóricos.
16 Wallace, “Can The Existence and Nature of Hell Be Defended?”
17 Por lo que vale, no conozco ninguna buena defensa de la doctrina tradicional. Esto no debería sorprendernos, por supuesto; la doctrina tradicional es falsa, y por tanto debería ser bastante difícil defenderla.