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EXPLORA EL CONDICIONALISMO EVANGÉLICO: INTRODUCCIÓN

¿QUÉ ES CONDICIONALISMO EVANGÉLICO?

El condicionalismo se refiere a la doctrina bíblica de la inmortalidad condicional, que sostiene que solo Dios posee inmortalidad inherente y por tanto cualquier otro ser que es inmortal (imperecedero, sin muerte) lo es extrínsecamente, o sea, como resultado de un acto positivo de Dios. Ningún otro ser, humano u otro, sea por creación o resurrección, posee inmortalidad innata si no solo como un obsequio específico de Dios.

Cada vez que el Nuevo Testamento menciona la inmortalidad en conexión con seres humanos, hay tres contrastes que surgen como verdadero: (1) que la inmortalidad es atribuida solo a los redimidos y nunca a los condenados, (2) que es un regalo de Dios en el cuerpo celestial y nunca al cuerpo natural, y (3) que siempre es en referencia a toda la persona y nunca a almas o espíritus incorpóreos.

Los condicionalistas creen que dado a que los condenados no son inmortales y nunca lo serán, ellos realmente perecerán en el infierno (aniquilación). Este es el castigo referido en la Biblia como destrucción, por lo cual uno perecerá en el lago de fuego, la segunda muerte. Algunos cristianos suponen que todos innatamente poseen un alma inmortal, redimidos y condenados por igual, la cual Dios no quiere o no puede destruir. Pero Jesús implicó lo contrario, diciendo que debemos temer a Dios porque él “puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (gehenna).

La inmortalidad es un regalo dado por Dios a sus hijos. Para recibir esta corona, una persona debe pertenecer a Cristo. Tal es la condición de esta inmortalidad condicional. Y este punto de vista condicionalista es evangélica a medida que sea entendido y articulado dentro de un marco de ortodoxia cristiana evangélica.

Así que esta postura, entonces—condicionalismo evangélico—es lo que exploramos y elogiamos en Rethinking Hell (Repensando el Infierno), por el cual examinamos cómo aquellos que no pertenecen a Cristo serán resucitados por enfrentar tanto el juicio y el castigo de su destrucción en el lago de fuego, “la muerte segunda”.

¿QUÉ ES ANIQUILACIÓN?

Por una parte, el condicionalismo enfatiza lo que le espera a los redimidos, a saber, vida eterna e inmortalidad. (Ver ¿Qué es el Condicionalismo Evangélico?) Por otro lado, aniquilacionismo es lo que le espera a los condenados, a saber, castigo eterno de destrucción en el infierno. Tal es su perecer, el fin permanente a la existencia consciente de toda la persona.

Hay cierto debate entre los condicionalistas evangélicos con respecto a detalles escatológicos más finos. Por ejemplo, algunos creen que hay un estado intermedio conscientemente experimentado entre la muerte física y el día del juicio, y otros creen que el estado intermedio no se experimenta conscientemente.

Todos los aniquilacionistas evangélicos creen que los condenados (aquellos que no pertenecen a Cristo) son resucitados corporalmente de sus tumbas en un día de juicio designado y luego son finalmente castigados, perecen con finalidad, sufriendo el castigo eterno de destrucción en el infierno.

¿POR QUÉ ES CONTROVERSIAL?

El condicionalismo puede ser polémico por una variedad de razones. Por un lado, se ha afirmado históricamente por una minoría de cristianos, mientras que la mayoría de la iglesia ha creído y enseñado la visión tradicional del infierno desde el mejor de los casos San Agustín. Además, hasta el reciente surgimiento del condicionalismo entre los evangélicos, era popular descartar la aniquilación final de los condenados como una doctrina que se creía y enseñaba sólo por cultos pseudo-cristianos (por ejemplo, los testigos de Jehová, Cristadelfianos, etc.) y Denominaciones cristianas que algunos consideran cuestionable (adventistas del séptimo día, etc.).

También puede ser controvertido porque ha habido algunos proponentes evangélicos del condicionalismo que han dado la impresión a los críticos de que esta visión se llegó por mayores motivos sentimentales, como si hubieran interpretado las Escrituras a través de un caído sentido de la justicia y una visión humanista del amor. Otros defensores del condicionalismo han representado opiniones discutiblemente cuestionables como el teísmo abierto y el fisicalismo antropológico (o alguna otra variación de monismo, mortalismo o sueño del alma), o negado doctrinas sustantivas evangélicas como el de la inerrancia de las Escrituras.

Por estas razones y tal vez otras, el condicionalismo es una visión controvertida. Pero el clima está cambiando y un número cada vez mayor de laicos y profesionales evangélicos se están convenciendo de esta visión. Y hay críticos que sugieren que puede ser afirmado por una mayoría de eruditos evangélicos. Pero los condicionalistas vienen de una variedad de orígenes y posiciones teológicas; uno puede encontrar condicionalistas en prácticamente cada lado de prácticamente cada debate teológico dentro del evangelicalismo.

ALGUNAS RAZONES PARA CONSIDERAR EL CONDICIONALISMO

Temas y Textos Bíblicos Importantes

Inmortalidad en la Escritura

De tapa a tapa la Biblia indica que la inmortalidad y la vida eterna son regalos dados por Dios solo a su pueblo. En Génesis 3:22-23 Dios expulsa a Adán y a Eva del jardín para que, sin acceso al Árbol de la Vida, ellos no vivirían para siempre. En las imágenes de Apocalipsis 2:7 y Apocalipsis 22:14, solo los creyentes tendrán acceso al Árbol de la Vida como habitantes del paraíso, la Nueva Jerusalén. La esperanza de la inmortalidad se perdió en la caída, pero 2 Timoteo 1:10 dice que la vida dice que la vida y la inmortalidad fueron traídas a la luz a través del evangelio. De acuerdo a 1 Corintios 15:50-53 los creyentes en Jesucristo serán vestidos de inmortalidad para poder heredar el reino de Dios. Al perdido no se le dará inmortalidad y por tanto no vivirá para siempre. No es de sorprender que Juan 3:16 diga que aquellos que no creen perecerán, y Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es la muerte.

La Visión Bíblica de la Eternidad

La visión bíblica de la eternidad es uno en que el pecado y la maldad no serán mas, y todo estará unido bajo Cristo. En Efesios 1.10 Dios dice que “de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.” (RV60). Por tanto, usando una terminología de contable Pablo dice que todos los totales serán sumado, las cuentas establecidas, y todo estará en el nombre de Cristo. El escribe similarmente en 1 Corintios 15:24-28 que cuando el fin venga, después Jesucristo “cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia… entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.” (RV60). En la creación de Dios no habrá dualismo eterno de horror y felicidad, el bien y el mal, porque 1 Juan 2:17 dice, “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

La Muerte Expiatoria de Jesús

Todos los puntos de vistas ortodoxos de la expiación comparten en común la creencia de que el trabajo expiatorio de Jesus consiste ampliamente en actuar como el sustituto en lugar su pueblo. Pero que sufrió por ellos, para que ellos no tuvieran que sufrirlo? Isaías 53:8-9 dice que “fue cortado de la tierra de los vivientes” y “se dispuso con los impíos su sepultura”. Romanos 5:6 dice que “Cristo murió por los impíos,” y 1 Corintios 15:3 dice “en primer lugar” es que “Cristo murió por nuestros pecados. Y si no fuera suficientemente claro, 1 Pedro 3:18 hace explicito que fue por muerte física que Jesus estuvo en lugar de los creyentes, diciendo “Porque Cristo también padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios; siendo a la verdad muerto en la carne.” Así que el salvado no morirá, ya que Jesús murió por ellos. Pero los perdidos deben morir, pues rechazaron al sustituto.

El lenguaje y el tema de destrucción

No debería ser ya sorpresa que, de todo el lenguaje que la Escritura usa para describir el destino de los perdidos, la mayoría promete su muerte y destrucción. Mateo 10:28 dice, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Mateo 7:13-14 advierte que “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición.” En Mateo 13:40-42 Jesús interpreta su propia parábola de la cizaña consumida para advertir que “como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego” así también Jesús y sus ángeles “y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego;” 2 Pedro 2:6 dice que “y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza” Dios “y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente.”

Otras Consideraciones Importantes

Como los tradicionalistas, los evangélicos condicionalistas están comprometidos a la autoridad de las Escrituras, y no son liberales en su bibliología. Ante todo, los condicionalistas creen en la aniquilación final de los perdidos precisamente porque encuentran que es el producto de una exégesis sana, una mejor aplicación de las reglas y principios tradicionales de la hermenéutica. Ellos creen que su punto de vista es la comprensión más preciso, mejor razonada y apropiada de los pasajes bíblicos concernientes al infierno y al castigo final. Sin embargo, muchos condicionalistas creen que hay argumentos adicionales, secundarios pero importantes de la razón moral y de la filosofía que apoyan el caso para el condicionalismo contra la postura tradicional.

El carácter de Dios

Antes de que supongamos que la postura tradicional o condicional es correcta, primero debemos preguntarnos de cualquier doctrina, “Es esto consistente con el carácter moral de Dios revelado en las Escrituras?”

Si bien es cierto que el carácter de Dios es principalmente revelado a nosotros por lo que la escritura dice que él ha hecho y lo hará, es sin embargo bastante intuitivo y obvio que hay algunas cosas que él no haría, porque sería incoherente con su carácter revelado. Cuando los apologistas aprovechan el argumento moral para Dios, a menudo preguntan a sus detractores si es objetivamente incorrecto torturar a niños pequeños por diversión, una pregunta retórica cuya respuesta afirmativa debe ser obvia. Aunque esto no es un argumento para el carácter de Dios, un corolario bastante intuitivo es que Dios no torturaría a niños pequeños para divertirse, porque sería incoherente con su carácter perfectamente moral.

Una de estas descripciones del carácter de Dios es que el esta lleno de misericordia y verdad, y el delicado equilibrio entre estos opuestos complementarios debe mantenerse en nuestra comprensión de Dios. Todos hemos vistos el error de aquellos que descartan parte de la naturaleza de Dios al enfatizar demasiado su justicia o su misericordia, haciendo que Dios sea demasiado severo, como hicieron los fariseos, o tan amorosos que excusa el pecado y subvierte la justicia.

Así que uno no está completamente sin garantías en preguntar si la postura tradicional del infierno como tormento consciente eterno (TCE) es incongruente con el carácter de Dios. Es verdad que Dios es Santo y airado, justamente castigando la maldad. Al mismo tiempo, sin embargo, la ira justa de Dios aparentemente no es interminable (Salmo 30:5; 103:9). También es un Dios de amor (1 Juan 4:8) y de misericordia (2 Samuel 24:14; Salmo 119:156), y es legitimo preguntar si tal Dios haría inmortales a los perdidos resucitados o de otra manera sobrenaturalmente mantenerlos vivos para siempre con el fin de que el pueda hacer que sufran dolor inimaginable y miseria para toda la eternidad, como castigo por su pecado.

Justicia proporcional y castigo

Una de las objeciones primariamente filosóficas e intuitivas o presentimiento al TCE es que parece injusto castigar personas para siempre por pecados temporales. Puede ser visto como cruel o tortuoso y fuera de proporción. En el contexto de castigo la expresión común para esto es que el castigo debe ser proporcional al crimen. Intuiciones filosóficas y subjetivas sobre la justicia de Dios ciertamente no deberían anular lo que las escrituras enseñan, pero tales contraindicaciones razonadas al menos deberían advertirnos y hacernos reconsiderar nuestra comprensión actual de las escrituras. ¿Hemos entendido mal? ¿Hay una justificación bíblica para estas preocupaciones?

Primero debemos responder a una pregunta más fundacional: ¿espera Dios que entendamos y hagamos justicia aquí en la tierra hasta cierto punto? Y, si es así, ¿nos da principios y ejemplos en la Biblia? La respuesta clara es sí. Y, además, en la medida en que esos principios reflejan la naturaleza de Dios, esperaríamos que Dios actúe de acuerdo con esos mismos principios.

Cuando Abraham rogó al Señor por los robles de Mamre en nombre de Sodoma y Gomorra, le preguntó a Dios: "¿Destruirás también al justo con el impío?" Le dijo a Dios: "¡ lejos de ti el hacer tal cosa! El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Génesis 18:20-33). Abraham sabía, al igual que los evangélicos, que Dios es perfectamente justo, porque "todos sus caminos son rectitud... es justo y recto" (Deuteronomio 32:4). Se sigue, por tanto, que el castigo final de los no redimidos reflejaría la justicia perfecta de Dios.

Al igual que Abraham, muchos condicionalistas preguntan: "¿no actuará Dios de acuerdo con los principios de misericordia y justicia que él nos ha revelado como parte de su carácter justo?" En este ejemplo, Abraham está cuestionando el castigo severo que barre a los inocentes con los malvados. ¡Seguramente Dios no haría eso! Eso no se parece a él. Y lo que esto demuestra es que podemos entender y cuestionar las teologías que parecen fuera de carácter con las formas reveladoras de Justicia de Dios.

Con esa idea establecida, ahora podemos hacer la pregunta pertinente al TCE y a la justicia proporcional: ¿la postura del TCE viola realmente el principio de justicia proporcional, y puede tal principio ser encontrado en la Escritura? La mayoría de los lectores inmediatamente pensarán o reconocerán el principio del Antiguo Testamento de ojo por ojo (Éxodo 21:24). Este principio de proporcionalidad es fundamental para la visión de Dios de la justicia y se repite en Levíticos 24:20 y Deuteronomio 19:21.

Muchos condicionalistas argumentan que cuando se plantea la objeción filosófica y moral a la desproporcionalidad del TCE existe un apoyo bíblico para tal postura. Sin embargo, esto no invalida la postura tradicional. Todavía debemos depender principalmente de la buena exégesis — interpretación de los pasajes bíblicos específicos que enseñan sobre el infierno — pero también debemos admitir que el argumento importante, aunque secundaria, de proporcionalidad también puede tener mérito bíblico.

¿Es el condicionalismo mas proporcional que el TCE?

Asumiendo por el momento que el argumento exegético para el condicionalismo es superior y el correcto entendimiento de los pasajes bíblicos sobre el infierno, podríamos entonces preguntar, “¿Cómo la postura condicionalista se ve cuando se evalúa por el argumento de justicia proporcional?” Muchos condicionalistas argumentan que, mientras que tanto la aniquilación y el TCE tienen consecuencias eternas, el condicionalismo tiene un experiencia temporal de castigo para el impío (“la segunda muerte”) mientras que el TCE requiere una experiencia eterna de sufrimiento. La postura condicionalista, en un sentido, puede ser visto como administrando una experiencia temporal de castigo por pecados temporales, en vez de una experiencia de castigo eterna por pecados temporales, siendo así mas proporcional que el TCE, si no es menos cruel e inusual y no tortuoso.

De nuevo debe ser admitido que argumentos sobre la relativa severidad o eternalidad de estas dos posturas es algo de debate sin fin, pero, como se mencionó, siempre toman un asiento trasero para interpretaciones directas y precisas de lo que la Biblia realmente enseña. Si elevamos los argumentos filosóficos sobre la autoridad bíblica, corremos el riesgo de ser cautivos "por filosofías y huecas sutilezas" y "no según Cristo" (Colosenses 2:8). Sin embargo, para muchas personas, esta objeción moral al TCE es fuerte, y muchos condicionalistas al menos estarán de acuerdo en que para aquellos que necesitan una respuesta a la cuestión del condicionalismo de la justicia proporcional es una respuesta mucho mejor que la postura tradicional.

Impacto en el evangelismo

Una objeción primaria que muchos tradicionalistas presentan al condicionalismo es que reduce en algún sentido la severidad de la justicia de Dios y, por lo tanto, contrasta menos con el sacrificio de Jesús, disminuyendo así el atractivo del evangelio. El condicionalista, sin embargo, tiene muchas respuestas a tal objeción.

Primero, si el condicionalismo es más o menos severo es un debate, y algunos incluso argumentan que la aniquilación de los pecadores es en realidad mas duro que el TCE.

Pero segundo, y más importante, hay una mala suposición hermenéutica que subyace a la objeción del tradicionalista, de que el castigo más severo es más probable que sea el correcto porque forma un mayor contraste para el evangelio. El problema con este punto de vista es que sugiere que debemos considerar la visión más dura posible del infierno como la correcta. ¿Pero es esta una hermenéutica válida? ¿Y es consistente con el equilibrio de la justicia y la misericordia de Dios como se revela en la Biblia? No.

Tercero, el condicionalista contestaría que lo más impactante para el evangelio es predicar la verdad, que es lo que el Espíritu Santo confirmará en los corazones de los oyentes.

Si el punto de vista del TCE es incorrecto, como afirman los condicionalistas, entonces podemos estar haciendo un daño grave a la causa del evangelio, agregando un obstáculo adicional al evangelio y excluyendo a muchos de la fe que de otra manera podrían salvarse. Bertrand Russell, al expresar los sentimientos de muchos de los que rechazan el evangelio de Jesucristo, dijo: "Hay un defecto muy grave en mi mente en el carácter moral de Cristo, y es que él creyó en el infierno". (Por qué no soy un cristiano (Nueva York: Simon and Schuster, 1957), 17.) Charles Darwin dijo: “Ciertamente, casi no puedo ver cómo alguien debería desear que el cristianismo sea verdadero; si es así ... Hombres que no creen... Serán castigados eternamente. Y esta es una doctrina condenable". (La autobiografía de Charles Darwin 1809–1882, ed. Nora Barlow (WW Norton & Company, 1993), 87.) Es el Espíritu Santo quien cambia los corazones, sin duda, pero si la salvación es monergístico o sinergístico, no debemos agregar ofensa al evangelio en nuestros esfuerzos de evangelización porque la forma en que se entrega el evangelio puede jugar un papel en la forma en que se recibe. Y la visión tradicional del infierno a menudo afecta cómo se recibe el evangelio.

Pocas razones para rechazar el Cristianismo son dadas más a menudo como el prospecto de que los perdidos enfrentaran una eternidad de tormento como castigo por sus pecados. Muchas personas no pueden concebir adorar un Dios tan malicioso (en sus mentes) como para causar sufrimiento sin fin para siempre. Otros simplemente se burlan del mensaje de Cristo, encontrando el punto de vista tradicional una absurdamente ridícula, una risible noción. Por supuesto, los incrédulos en su enemistad hacia Dios acumulan cualquier cantidad de razones para rechazarlo, pero no puede haber duda de que este tema estará presente en el tope de sus listas.

El condicionalismo, desde la perspectiva del argumento de proporcionalidad, puede realmente tener un gran impacto positivo en el evangelismo, abriendo las mentes de aquellos que de otra manera podrían rechazar el evangelio al escuchar la doctrina TCE. Además, sin embargo, también puede afectar positivamente nuestra presentación del Evangelio de otras maneras.

En primer lugar, puede simplificar el Evangelio a algo que todos entendemos: un simple cómputo de nuestras obras delante de Dios, resultando en ser llevados a un fin, la privación de la vida tal vez por medios que son dolorosos. A la luz del hecho de que las sociedades a lo largo de la historia, incluyendo muchas hoy, castigan a los más graves de los pecados con la pena de muerte, la destrucción final de los malvados puede sonar más verdadero y razonable que la postura tradicional.

Segundo, en lugar de ver a Dios como principalmente punitivo, es decir, privando a los humanos de algo que tenían (almas eternas), la aniquilación permite que uno a su vez vea a los perdidos como recibiendo lo que exactamente ellos se habían ganado – la paga del pecado es la muerte. Esto elimina el énfasis excesivo en la naturaleza punitiva de Dios y hace el infierno mas una consecuencia justa. Por tanto, la inmortalidad se presenta como algo gentilmente dado a los arrepentidos en lugar de algo maliciosamente quitado.

Errores Comunes

¡Esta postura es sobre negar el infierno!

Todo lo contrario, afirmamos las realidades del infierno. El testimonio bíblico es claro que el infierno representa algo muy real y muy temible. Aun cuando decimos esto, sin embargo, todos tendemos a suplir ideas y asumidos sobre cómo es el infierno. Esa importante pregunta es diferente, y secundaria, a la afirmación del infierno.

Ustedes creen que los no salvados van a la tumba y cesan de existir

En realidad los condicionalistas evangélicos sostienen una resurrección para el impío quienes enfrentaran el juicio final. Luego de esto, ellos serán totalmente destruidos en lo que la Biblia llama segunda muerte. En realidad no es tan diferente de la postura tradicional; el área principal de diferencia tiene que ver con la duración del tormento consciente.

La aniquilación es un error de los Testigos de Jehová, etc.

Si esta postura es un error, no seria por quien lo cree. Eso ignora la primacía de la Biblia en adición a demostrar las falacias genéticas y de asociación. Los Testigos de Jehová también creen en Dios y en la inerrancia de la Biblia. Por la misma lógica, estas mismas creencias estarían en error. Además, la postura tradicional del infierno es creído tanto por Mormones y Musulmanes. Obviamente no debemos concluir de esto que la postura tradicional del infierno es falso.

Ustedes están tergiversando la Biblia para que encajen con sus ideas de justicia y amor de Dios

Es cierto que hay condicionalistas, quienes antes afirmaban la postura tradicional del infierno, quienes comenzaron a repensar el infierno porque no podían reconciliarlo con lo que ellos creían que era bíblica y teológicamente un entendimiento mas preciso de la justicia y del amor de Dios. Muchos de ellos, sin embargo, afirman la autoridad de las Escrituras sobre tales consideraciones y están perfectamente dispuestos a doblar sus rodillas a la Biblia si se puede demostrar que enseña la postura tradicional del infierno. Como John Stott dijo, “Como comprometido evangélico, mi pregunta debe ser—y lo es—no lo que mi corazón me dice, si no lo que la palabra de Dios dice?” (John Stott, Evangelical Essentials (IVP, 1985), 315.) Pero los condicionalistas están convencidos que las Escrituras no ensenan la postura tradicional—y que esto puede ser conclusivamente demostrado.

Además, no es cierto que así es como todos los condicionalistas comenzamos a repensar el infierno. Edward Fudge mismo afirmaba la postura tradicional del infierno sin dudas hasta que fue contratado para investigar el tema (entre otras cosas). El contribuidor de Rethinking Hell Chris Date mantiene, hasta este día, que la postura tradicional del infierno es compatible con la justicia y el amor de Dios, y fue convencido del condicionalismo puramente como resultado de exegesis bíblica.

Ustedes enseñan el error de Rob Bell

Hay algunos evangélicos que por alguna razón asocian el condicionalismo con universalismo, lo que parece haber sido promovido en el libro de Rob Bell Love Wins [El Amor Gana]. Pero los condicionalistas, por virtud de su postura aniquilacionista, no puede ser universalista. Ellos a su vez se juntan con los tradicionalistas en afirmar que el castigo de los perdidos será eterno y que aquellos que son enviados al infierno nunca tendrán vida eterna.

Ustedes son liberales que niegan la autoridad y la confiabilidad de las Escrituras

Hay algunos condicionalistas—como algunos condicionalistas y universalistas—que tienen un punto de vista de las Escrituras algo bajo, aunque muchos no. Nosotros aquí en Rethinking Hell [Repensando el Infierno] afirmamos la autoridad suprema y completa infalibilidad de la Biblia. John Stott, quien sostenía el condicionalismo al menos tentativamente y admitió que encontraba el punto de vista tradicional intolerable, sin embargo afirmaba la autoridad y confiabilidad de las Escrituras, diciendo, “nuestras emociones son guías fluctuantes y no confiables a la verdad y no debería ser exaltado al lugar de la autoridad suprema en determinar algo. Como Evangélico comprometido mi pregunta debe ser—y lo es—no lo que mi corazón me dice, si no ¿qué dice la palabra de Dios?” (John Stott, Evangelical Essentials (IVP, 1988), 314-315.)

Ustedes están negando los credos históricos cristianos

Sorprendentemente poco se dice sobre el infierno los mas famosos credos cristianos:

  • Credo Niceno
  • Creemos en Una sola [Santa] Iglesia Universal, Apostólica; en un bautismo en arrepentimiento, para remisión, y perdón de pecados; y en la resurrección de los muertos, en el juicio eterno de las almas y cuerpos, y el reino del Cielo y en la vida eterna.
  • El Credo Apostólico
  • Yo creo en Dios Padre Todopoderoso… Y en Jesucristo su único Hijo nuestro Señor… el descendió al infierno… Yo creo en… la resurrección del cuerpo; y la vida eterna.
  • Credo Atanasiano
  • Quienes en su venida a todos los hombres levantará nuevamente con sus cuerpos; y darán cuenta por sus obras. Y aquellos que han hecho bien entrarán en la vida eterna; y aquellos que han hecho maldad, en el fuego eterno.

Las declaraciones en los credos concerniente al infierno consiste en poco mas que simples repeticiones del lenguaje bíblico—juicio eterno, infierno, y fuego eterno. Los condicionalistas y tradicionalistas debaten lo que este lenguaje bíblico significa, por supuesto, pero dado que estas declaraciones de credo no hablan más allá del lenguaje de la Escritura no pueden ser citados como apoyo para ningún de los dos punto de vista, o como siendo rechazado por aquellos que sostienen alguno de los dos puntos de vistas. Y el hecho de que la naturaleza del infierno juegue un rol tan disminuido en los credos significa que no era considerado un asunto que valiera la pena dividirse (es decir, una doctrina considerada definicional al Cristianismo).

Algunos han argumentado que el aniquilacionismo fue condenado en el Segundo Concilio de Constantinopla, pero de hecho fue a Origen y al universalismo lo que fue anatematizado, no el aniquilacionismo. Anatematismo IX lee, “Si alguien dice o piensa que el castigo de los demonios y de hombres impíos es solo temporal, y un día tendrá su fin, y que una restauración tendrá lugar de demonios y hombres impíos, dejen que sea anatema” (énfasis añadido). Los aniquilacionistas no contienden que el castigo de los perdidos será temporero o tendrá un fin, o que ellos algún día serán restaurados. Por tanto, el aniquilacionismo no puede ser considerado como incluido en este anatema.

Pruebas Textuales Tradicionalistas contra el Condicionalismo

Eclesiastés 3:11

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.”

Aunque no es usado muy frecuente, este versículo se dice a veces que ensena que el hombre es un ser eterno o inmortal. Pero nada contextual sugiere que esto es lo que esta siendo comunicado. El significado de עֹלָם (‘olam; oscuridad, quizás eternidad, o el futuro) es materia de algo de debate. Si lo traducimos como eternidad como hace la ESV, entonces se debe apuntar que este pasaje no nos esta diciendo algo sobre la naturaleza humana en sí misma si no sobre un deseo humano contingente puesto ahí por Dios. La KJV la traduce como “mundo,” para que algunos comentaristas supusieran que Dios hizo al hombre con un interés en la naturaleza. Ambos puntos de vistas son comunes entre tradicionalistas, y en cualquiera de los casos este pasaje no parece indicar que los humanos fueron creados eternos. (La NET lo traduce como oscuridad de “ignorancia,” tal que es la ignorancia lo que Dios ha puesto en el corazón humanos para que las personas no puedan descubrir lo que Dios ha ordenado, desde el comienzo hasta el fin de sus vidas”—una traducción que ciertamente hace sentido contextualmente.)

Daniel 12:2

“And many of those who sleep in the dust of the earth shall awake, some to everlasting life, and some to shame and everlasting contempt.”

De acuerdo a la postura tradicional, esta vergüenza y confusión hablada en este versículo refiere a una emoción experimentada por aquel que es levantado a juicio. Por tanto, ya que la vergüenza y confusión es perpetua, el impío resucitado debe existir por la eternidad para poder experimentar ese desdén. Pero la palabra hebrea traducida aquí como vergüenza y confusión, דְּרָאוֹן (dera’own), no parece referirse a una experiencia de parte de los despreciables. Solo se usa una vez más, en Isaías 66.24, donde los cadáveres de los impíos matados serán “abominables [דְּרָאוֹן] a todo hombre.” En otras palabras, la vergüenza y confusión no es una experiencia de los despreciables, si no de cómo son percibidos o recordados por otros. Así que este pasaje nos dice poco más allá del hecho de que los no salvados serán resucitados a juicio, después de los cual serán recordados con vergüenza para siempre. Ya sea que continúen existiendo para siempre experimentando un castigo consciente continuo o no, no es una pregunta que se responde en este versículo.

Mateo 3:12 (c.f. Lucas 3:17)

“Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Aquellos que sostienen el punto de vista tradicional parecen pensar que apagar significa que no para de arder, entonces ellos argumentan que la paja—el impío resucitado—será quemado eternamente en un fuego que no para de arder. Pero este no es el significado de apagar en el hebreo bíblico. Mas bien, su significado primario es inextinguible, tal que el fuego que no se apaga es uno que no se puede extinguir, un fuego que no se detendrá de completamente consumir su combustible (2 Reyes 22:17; Isaías 34.10; Jeremías 7.20; 17:27; Ezequiel 20:47).

La palabra griega traducida aquí como quemará es κατακαίω (katakaio) y significa consumirse completamente por fuego, no una quemazón generalizada, sino ser quemado por completo. Thayer contrasta este significado por el uso de este término en la traducción de la Septuaginta de Éxodo 3:2, donde la zarza ardía, pero no se consumía (κατακαίω). Jesús usa la palabra en Mateo 13:30 y Mateo 13:40, en la parábola del trigo y la cizaña. Él dijo que así como la cizaña en la parábola con totalmente consumida, así también sus ángeles lanzarán a los pecadores en un horno de fuego, recordando Malaquías 4 y sus imágenes de impíos siendo reducidos a cenizas como paja en un horno de fuego.

No sirviendo del todo a la crítica tradicionalista del condicionalismo, el fuego que no se apaga de Mateo 3:12 y Lucas 3:17 representa un fuerte apoyo a la opinión de que los no salvos serán resucitados, juzgados y destruidos irrevocablemente por el fuego.

Mateo 5:25-26 (cf. Lucas 12:58-59)

“Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.”

Hay algunos tradicionalistas que argumentan que este pasaje se refiere al juicio final. Ya que el culpable es lanzado en una prisión hasta que pague el último cuadrante—lo que nunca pasará, en esa postura, porque la deuda debida es infinita—se dice que esto indica que el castigo eterno es una especia de sentencia perpetua en prisión.

Pero otros tradicionalistas difieren. Algunos son escépticos de que el juicio final este en vista aquí. Otros creen que esto no tiene nada que ver con el infierno en absoluto, a su vez lo ven como una advertencia practica para evadir el conflicto en el aquí y ahora. Aun así otros creen que se refiere al juicio final, pero metafóricamente en vez de literalmente. (Y si se tomara en sentido literal, en realidad apoyaría el aniquilacionismo, ya que una persona que no será libre de prisión morirá allí.)

Al final del día, si esto tiene que ver algo con el juicio final en algo, lo mas que se pudiera argumentar es que habrá un castigo—quizás que los condenados no serán liberados. ¿Y la naturaleza del castigo? Eso ni siquiera se discute desde este pasaje.

Mateo 8:12 (cf. 22:13, 25:30; Lucas 13:28)

“. . . mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Pasajes como este que hablan de las tinieblas de afuera y el lloro y crujir de dientes no especifican alguna duración. Es extraño, entonces, que los críticos a menudo apunten a estos pasajes como si fueran un reto a la aniquilación final de los no salvados. No lo son.

El lloro y crujir de dientes no comunica sufrimiento y dolor en la Biblia. De hecho, llorar comunica la pena y el dolor y el crujir de dientes comunica la ira y el odio. Así que estos pasajes no son prueba de un periodo extendido de sufrimiento y tormento. Pero aun si lo fueran, los condicionalistas típicamente no creen que Dios chasqueara los dedos y los impíos resucitados instantáneamente y sin dolor desaparecerán. A su vez, creemos que la ejecución de los no salvados será uno doloroso como fue la de nuestro Salvador. De cualquier forma este lenguaje de lloro y crujir de dientes no reta la postura aniquilacionistas, sino que es bastante consistente con ella.

A su vez, este lenguaje de las tinieblas, dolor e ira aparecen en la parábola del banquete matrimonial (Mateo 22.1-14), donde los invitados son atados de pies y de manos, y arrojados a fuera en la noche morirán si no son desatados en algún punto de sed o exposición o matados por bestias o ladrones. De nuevo, la imagen favorece la aniquilación de los no salvos, no su tormento eterno.

Mateo 10:15 (cf. 11:24; 16:27; Lucas 12:47-48; Apocalipsis 20:12)

“De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.”

Aquellos que argumentan por la postura tradicional a menudo apelan a tales textos como si este y otros parecidos como evidencias de que el castigo final será conocido por variedad de grados en acorde al nivel de culpabilidad de cada individuo ante Dios. Esto es contrario a la postura tradicional, ellos sugieren, que sostienen que todos los no salvados eventualmente cesaran de ser.

Sin embargo, ninguno de estos textos indican exactamente cómo la variedad de grados de castigo se aplicarán. Ellos indican que solo en el día del juicio será mas tolerables para unos que para otros, y que cada persona será juzgada de acuerdo a sus obras. Solo el texto en Lucas es más explícito, pero los sirvientes que son azotados con diferentes números o severidad de golpes aparecen en una parábola, uno que no es tomado literalmente si quiera por la mayoría de los tradicionalistas.

Los condicionalistas debaten entre sí sobre cómo los grados de castigo se aplicarían. Quizás a algunos se les recuerde con más vergüenza que a otros (cf. Daniel 12:2), muy parecido al legado de maldad de Hitler es considerado con más abominación que otros incrédulos menos conocidos. De manera alterna, la postura aniquilacionista permite una gama de combinaciones posibles de tipo, intensidad y duración de sufrimiento como parte del proceso por las que los perdido son destruidos. Quizás estas sean las diferencias en grados de sufrimientos, experimentadas mientras son destruidos, eso da cuenta de los grados del castigo.

Al final, los condicionalistas pueden dar cuenta sobre los grados de castigo en múltiples maneras posibles, aunque ellos puede apresurarse a añadir que “la paga del pecado es la muerte” (Romanos 6:23), y que “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.”, y por tanto todos merecen la muerte.

Mateo 18:8

“Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.”

La frase del fuego eterno evoca a la mente del tradicionalista una imagen de los no salvados siendo quemados y sufriendo en llamas por toda la eternidad. Pero el texto indica que es el fuego que es eterno, no los que son lanzados a él. Y ambos, el contexto local y el uso de la frase en otro lado indica que el fuego eterno absolutamente destruye y reduce a restos sin vida.

La admonición de Jesús aquí, registrado también en Mateo 5:30 y Marcos 9:43, iguala castigo final al Gehenna, una transliteración griega del hebreo “Valle de [los hijos de] Hinom,” lo cual fue una vez un lugar donde los adoradores de ídolos quemaban niños como sacrificios a sus dioses. Pero Jeremías 7:32-33 dice que Gehenna será “el Valle de la Matanza… Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.” Isaías 30 habla de la fiera venganza de Dios sobre Gehenna, igualándolo a una pira fúnebre, lo cual es una pila de madera para quemar cadáveres.

Otro lugar en donde la frase fuego eterno es usado es en Judas 7, donde Judas escribe que Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas “fueron puestos por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”. Judas explícitamente establece que las ciudades sufrieron el castigo del fuego eterno, como muchos teólogos admiten. No es de asombrarse del paralelo en 2 Pedro 2:6 se refiere a ellos habiendo sido reducidos a cenizas.

El castigo del fuego eterno es, por tanto, no sufrir por la eternidad como combustible eterno para las llamas. A su vez, es el castigo de ser absolutamente destruido, completamente quemado, reducido a nada solo a cadáveres y cenizas sin vida por un fuego que es eterno en la medida en que no puede ser extinguido—no es un mero fuego terrenal sino un fuego eterno de Dios.

Mateo 18:34

“Entonces su señor, enojado, le entrego a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.”

Algunos tradicionalistas han argumentado que ya que el ofensor es entregados para ser torturado hasta que pague lo que debe—lo cual ellos dicen que nunca pasará ya que la deuda es supuestamente infinita—esto por lo tanto, indica que el castigo eterno envuelve una eternidad de sufrimiento debido a la infinita deuda del pecado. Pero esto es una parábola, y el punto es que aquellos que no perdonan no serán perdonados.

Lo más que se puede argumentar es que habrá un castigo, y que los condenados no serán libres de su castigo. Pero la naturaleza de su castigo mismo no puede ser determinado de esta parábola. Interpretarla para que signifique que los malvados resucitados conscientemente sufrirán para siempre envuelve traer material al texto no encontrado en la parábola y le hace violencia a su significado intencionado. Y la mayoría de los tradicionalistas no creen de todos modos que los no salvados serán literalmente azotados y golpeados por torturadores por la eternidad.

Mateo 25:41

“Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.’”

La frase fuego eterno evoca en la mente de los tradicionalistas una imagen de los no salvados quemándose y sufriendo en llamas por toda la eternidad. Se asume que este fuego eterno, preparado para los demonios, es el mismo lago de fuego tormentoso encontrado en la imagen simbólica de Apocalipsis 20. Pero el texto indica que es el fuego que es eterno, no aquellos que son tirados a él. El uso de la frase en otro lugar indica que el fuego eterno absolutamente destruye y reduce a restos sin vida.

Jesús usó la frase en otros lugares, en Mateo 18:8, y su admonición allí, también registrada en Mateos 5:30 y Marcos 9:43, iguala el castigo final al Gehenna, una transliteración griega del hebreo “Valle de [los hijos de] Hinom,” lo cual fue una vez un lugar donde los adoradores de ídolos quemaban niños como sacrificios a sus dioses. Pero Jeremías 7:32-33 dice que Gehenna será “el Valle de la Matanza… Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.” Isaías 30 habla de la fiera venganza de Dios sobre Gehenna, igualándolo a una pira fúnebre, lo cual es una pila de madera para quemar cadáveres.

Otro lugar en donde la frase fuego eterno es usado es en Judas 7, donde Judas escribe que Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas “fueron puestos por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”. Judas explícitamente establece que las ciudades sufrieron el castigo del fuego eterno, como muchos teólogos admiten. No es de asombrarse del paralelo en 2 Pedro 2:6 se refiere a ellos habiendo sido reducidos a cenizas.

El castigo del fuego eterno es, por tanto, no sufrir por la eternidad como combustible eterno para las llamas. A su vez, es el castigo de ser absolutamente destruido, completamente quemado, reducido a nada solo a cadáveres y cenizas sin vida por un fuego que es eterno en la medida en que no puede ser extinguido—no es un mero fuego terrenal sino un fuego eterno de Dios.

También puede ver nuestra discusión sobre el lago de fuego en Apocalipsis 20.

Mateo 25:46

“E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

Los tradicionalistas argumentan que ya que eterno (αἰώνιος, aionios) es usado en ambas clausulas, la duración del castigo para los condenados debe perdurar tanto como la duración de la vida para los redimidos. ¡Y la mayoría de los condicionalistas no están en desacuerdo! Si la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), tal que los condenados morirán y nunca vivirán otra vez, entonces la duración del castigo seguramente es igual de eterno. El castigar mismo no es lo eterno, un proceso que nunca termina. Es el castigo que es eterno, la sentencia final de muerte que es permanente (es decir, para siempre).

Cuando eterno describe el llamado “sustantivo de acción” en el Nuevo Testamento—esto es, el sustantivo correspondiente al verbo (castigo versus castigar)—es frecuentemente el resultado del verbo, no su proceso, cuya duración es eterna. Juicio eterno se refiere al resultado eterno de un proceso finito de juzgar (Hebreos 6:2). Salvación eterna y redención eterna se refieren al resultado eterno de un proceso finito de salvación y redención (Hebreos 5:9, 9:12). Pecado eterno se refiere a un pecado que sus consecuencias son eternos (Marcos 3:29, a menos que su lectura original sea “juicio eterno,” en cuyo caso es una vez más el resultado eterno de un proceso finito de juzgar). Igualmente castigo eterno puede referirse al resultado eterno de un proceso finito de castigo.

Por supuesto, algunos condicionalistas argumentan que αἰώνιος no está propiamente traducido “eterno” en primer lugar. En vez, hacen un caso para entenderlo como teniendo un significado cualitativo. En su punto de vista, vida αἰώνιος no comunica inherentemente vida “eterna” en el sentido de que perdura para siempre—aunque ellos creen que esa enseñanza puede ser encontrado en otro lado—si no a su vez un “tipo” de vida, uno correspondiente a la era por venir. En otras palabras, eterno puede referirse a la calidad de la era en donde la vida es vivida, esto es “en la era de, y con la calidad de, eternidad”—no meramente una cantidad temporal. Esta explicación también tiene tracción con la idea de que el fuego eterno de Judas no continuó ardiendo en Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, sino que era de una naturaleza y origen eterno. (Ver sección sobre Mateo 25:41.) Igualmente castigo αἰώνιος puede referirse al castigo correspondiente a la era por venir, no uno de duración eterna.

Mateo 26:24

“A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas !!ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.”

Los tradicionalistas a veces sugieren que la no existencia de nunca haber nacido está a la par de la no existencia de ser aniquilado. Pero este texto dice que “Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido” así que por lo tanto, ellos razonan, el aniquilacionismo debe ser rechazado. Sin embargo, ellos parecen descuidar un elemento muy importante: Los no salvados viven una vida de pecado y culpabilidad desde que nacen hasta su muerte.

Dado el punto de vista condicionalista, los perdidos viven una vida de pecado y rebelión contra Dios hasta el día que mueren. En el juicio son levantados y son responsables ante Dios, cuyo juicio los arroja en la vergüenza de su culpa—y en el caso de Judas es particularmente intenso. Son sentenciados a enfrentar la segunda muerte, sabiendo no solo que no conocerán las bendiciones de la vida eterna, sino también que siempre serán recordados con vergüenza y desprecio. Además, el castigo final de los perdidos será violento y doloroso. Seguro que nunca haber nacido seria mejor que todo eso.

Marcos 9:48 (c.f Isaías 66:24)

“. . . donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Quizás desconocido para muchos tradicionalistas que citan este versículo como un desafío al condicionalismo, Jesús está citando aquí Isaías 66:24, en el que se dice explícitamente que son los cadáveres los que son consumidos por el fuego y los gusanos, no los seres vivos. Esos tradicionalistas que son conscientes de esto insisten, no obstante, en que se representa al gusano como si nunca muriera y al fuego como si nunca se extinguiera. Pero esto no es lo que estos lenguajes comunican.

La frase “no muere” se usa varias veces en las escrituras hebreas y no significa que nunca morirá (Génesis 42:20; Éxodo 30:20; Jeremías 38:24). Significa que alguien o algo no morirá en un momento determinado o en un contexto particular. En Isaías 66:24 ese contexto es el consumo de cadáveres. Así que su gusano, se promete, no morirá antes de consumir completamente los cuerpos. Y como otros carroñeros tenaces que son difíciles de evitar que consuman completamente sus cadáveres (Deuteronomio 28:26; Jeremías 7:33), la irresistible y completa consumición de los muertos por los gusanos hace que su vergüenza sea permanente y eterna.

Y un fuego que “no se apaga” no es un fuego que nunca se apagará. El significado principal de sofocar es “extinguir”. La imagen bíblica aquí es la de un fuego que no se puede apagar, un fuego que no se puede evitar que consuma completamente su combustible (2 Reyes 22:17; Isaías 34:10; Jeremías 7:20; 17:27; Ezequiel 20:47) .

Marcos 9:49

“Porque todos serán salados con fuego.”

A veces se argumenta que este versículo, después de la infame declaración de Jesús sobre gusanos que no mueren y fuego inextinguible, indica que los fuegos del infierno tendrán un efecto de preservación que mantiene vivo al malvado resucitado para que sea atormentado por la eternidad. Sin embargo, este es uno de los más de una docena de entendimientos ofrecidos por los comentaristas a lo largo de la historia, e incluso aquellos que critican el condicionalismo han reconocido la naturaleza desconcertante de la declaración. De hecho, algunos comentaristas tradicionalistas ni siquiera ven esto como diciendo nada sobre los condenados.

Y otros, apoyados por algunas interpolaciones tempranas durante la transmisión del texto, ven esto como algo que recuerda la distribución de los sacrificios levíticos, que se quemaron posteriormente, como la imagen de los fuegos del infierno que destruyen permanentemente a los no salvos. Bruce Metzger señala que otras interpolaciones tempranas indican que esta salada por fuego es destructiva y consume. Y los lexicógrafos hebreos indican que la salazón a veces es un modismo hebreo que significa "destruir por completo". Si bien el texto original de Marcos 9:49 estaba sin duda en griego, el fondo hebreo de Jesús le habría permitido usar el modismo, ya sea hablando en hebreo, arameo o griego.

Dada la diversidad de posibles entendimientos de esta declaración extraña y poco clara, no hay una justificación contextual para insistir en que Jesús debe estar diciendo que las vidas de los condenados se conservarán para siempre en el infierno.

Lucas 16:19-31

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno” (vv. 22-23)

En la parábola de Lázaro y el hombre rico, Jesús proyecta al hombre rico siendo atormentado por llamas. Abraham le dice que hay una gran cima que esta fijada y no puede ser cruzada del lado de la agonía al lado del descanso. Al parecer los tradicionalistas ven tormento, llamas, y una separación irreversible y suponen que ellos tienen aquí todos los elementos de su punto de vista, trayendo este pasaje una y otra vez al hablar con condicionalistas. El problemas es que aunque tiene esos elementos también tiene otros, elementos ignorados al usarlo para defender el punto de vista tradicional del infierno.

Primero, el rico y Lázaro están muertos y sepultados, esperando la resurrección. Y por tanto, como segundo lugar, están de hecho en el Hades, el lugar de los muertos no en el infierno donde los impíos resucitados son últimamente castigados. Tercero, los hermanos del hombre rico todavía están con vida, y pide que Lázaro sean enviado desde la tumba para animarlos a que se arrepientan. Por estas razones (y quizás otras), el conjunto de esta historia es la muerte primera, la tumba, el estado intermedio, y la parábola nos dice nada sobre el estado eterno futuro—aun si uno desea interpretarlo como un documento literal, histórico en vez de como una parábola.

Juan 5:28-29

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

Este texto es a veces utilizado por los tradicionalistas en apoyo de su punto de vista. Sin embargo, este texto sólo dice que los perdidos serán resucitados y juzgados. No habla de lo que les espera después. De hecho, este texto indica que sólo los justos resucitarán a la vida, subrayando que los resucitados perdidos no lo serán, contrariamente a la postura tradicional.

2 Tesalonicenses 1:9

“los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder...”

Según el punto de vista tradicional, esta destrucción eterna de la que Pablo habla milita contra el condicionalismo. En el mejor de los casos, no tendría sentido, se argumenta, llamar eterna a la aniquilación; la palabra destrucción sería suficiente, haciendo superfluo el calificativo. En el peor de los casos, la presencia del calificador significa que la destrucción debe durar para siempre, destruyendose eternamente. También se dice que los malvados experimentan esto "lejos de" (ESV) o mientras están "excluidos de" (NVI) la presencia del Señor.

De hecho, tiene mucho sentido que Pablo llame eterna a la destrucción que espera al malvado resucitado. Aunque en esta vida mueren sólo para enfrentar la resurrección al juicio, a partir de entonces son destruidos para siempre, sentenciados a la segunda muerte que es eterna. Y la frase "excluido de" (NVI) no aparece en el griego original; incluso la traducción "lejos de" (ESV) es dudosa. Pero si tuviéramos que aceptar ese significado, todo lo que significaría es que la destrucción tiene lugar lejos de la presencia de Dios. Los inconversos serán enviados lejos de la presencia de Dios, arrojados a un horno de fuego donde serán quemados (Mateo 13:40-42).

Pablo dijo en los versículos anteriores que Jesús será revelado "en fuego ardiente, infligiendo venganza", una combinación de términos que se encuentran en otras partes solo en Isaías 66:15. Este capítulo de Isaías, y el libro en su conjunto, termina con los malvados reducidos a cadáveres sin vida, humeantes y llenos de gusanos. Esta es entonces la destrucción eterna de la que habla Pablo, siendo destruido, sin vida, para nunca volver a vivir.

Judas 6

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;”

Muchos condicionalistas, incluyéndonos a nosotros en Repensando el Infierno, creen que la Biblia enseña que no son solo los inconversos los que serán aniquilados en el juicio final, sino también Satanás y sus demonios. Algunos críticos de nuestro punto de vista piensan que este versículo en Judas es una prueba de lo contrario. Suponen que se refiere a la sentencia final de los ángeles caídos, que equivale a ser mantenidos en esclavitud (en lugar de destrucción) y para siempre, ya que se dice que las prisiones son eternas.

Si bien este versículo y su paralelo en 2 Pedro 2:4 indican que los ángeles caídos ahora están en esclavitud, habiendo sido arrojados a lo que Pedro llamó Tártaro, de acuerdo con ambos pasajes, se dice que la esclavitud es "para el juicio".

Aunque no es una prueba de que Satanás y sus demonios serán aniquilados al final, estos versículos no contradicen ese punto de vista. Judas llama eternas a estas cadenas quizás figurativas, pero no dice que atarán eternamente a los ángeles caídos. Después de todo, considere el siguiente versículo.

Judas 7

“como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

A los condicionalistas les resulta extraño cuando este versículo en Judas es llamado como apoyo para la visión tradicional del infierno. Después de todo, no solo parece indicar que Sodoma y Gomorra sufrieron el castigo del fuego eterno, como incluso algunos tradicionalistas admiten, sino que también dice que su destrucción por el fuego eterno sirve como ejemplo (presumiblemente de cómo se ve el castigo final). ¿Cómo mejor podría indicar la Biblia que el castigo final de los inconversos será su destrucción total?

Pero algunas traducciones se leen de manera diferente, haciendo que parezca que la destrucción ardiente de Sodoma y Gomorra no es en sí misma "un castigo de fuego eterno", sino que es más bien un ejemplo de ese fuego eterno que espera a los malvados resucitados en el castigo final. Por ejemplo, la traducción de J. B. Phillips dice: "Sodoma y Gomorra... se mantienen en su castigo como una advertencia permanente del fuego del juicio". De manera similar, la Nueva Traducción Viviente lo traduce: "Esas ciudades fueron destruidas por el fuego y sirven como una advertencia del fuego eterno del juicio de Dios". Basándose en traducciones como estas, algunos tradicionalistas argumentan que este versículo es un desafío al condicionalismo porque el castigo final consiste en el fuego eterno, lo que sugiere que los no salvos arderán para siempre.

En respuesta, primero vale la pena señalar que muchos tradicionalistas (si no la mayoría) no creen que el infierno eterno consista en fuego literal y natural. Así que uno se pregunta en qué sentido una destrucción finita por el fuego (Sodoma y Gomorra) es un ejemplo de una eternidad pasada aparte de ese tipo de fuego. La comparación tendría poco sentido. Además, la palabra griega δεῖγμα (deigma, ejemplo) se traduce literalmente como "cosa mostrada" o "mostrando", y está más cerca en significado de la palabra espécimen que algo como tipo o prefigura (que es el significado de algunos derivados de δεῖγμα). En otras palabras, incluso si Sodoma y Gomorra no sufrieron el castigo del fuego eterno, aquellos que desean entender cómo será ese castigo solo necesitan mirar a Sodoma y Gomorra.

Además, la frase fuego eterno se usa también en Mateo 18: 8 y la amonestación de Jesús allí, registrada también en Mateo 5:30 y Marcos 9:43, compara el castigo final con Gehenna, una transliteración griega del hebreo "valle de [los hijos de] Hinnom", que una vez fue un lugar donde los adoradores de ídolos quemaban a los niños como sacrificios a sus dioses. Pero Jeremías 7:32-33 dice que Gehena se convertiría en "el Valle de la Matanza... Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante". Isaías 30 habla de la ardiente venganza de Dios sobre Gehena, comparándola con una pira funeraria, que es un montón de madera para quemar cadáveres.

Entonces, independientemente de qué traducción tenga razón este versículo en Judas, ya sea que Sodoma y Gomorra sufrieran el castigo del fuego eterno o simplemente sirvieran como ejemplo del mismo, Judas nos dice que el fuego eterno no inflige agonía para siempre, sino que se reduce a restos sin vida.

Judas 13

“fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.”

A veces se argumenta, porque la "oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para eternamente" para estos falsos maestros, que esto sugiere que el infierno debe entenderse como una eternidad pasada separada de Dios en alguna oscuridad metafórica (porque el fuego produce luz y, por lo tanto, los fuegos y la oscuridad del infierno no pueden tomarse literalmente). Pero este texto sigue poco después del versículo 7 en el que Judas dice que Sodoma y Gomorra sufrieron el castigo del fuego eterno como un ejemplo de lo que les espera a estos falsos maestros. Viene después del versículo 10, también, que indica junto con su paralelo en 2 Pedro 2:12 que los falsos maestros serán destruidos como los animales son destruidos.

No hay una buena razón para pensar que la oscuridad para siempre se refiere a alguna separación consciente de Dios por toda la eternidad. Al ser afligido, Job deseó que nunca hubiera nacido. En otras palabras, deseaba que o bien nunca hubiera existido o que el día de su nacimiento nunca hubiera existido. Él dice (Job 3:3-10),

Perezca el día en que yo nací, Y la noche en que se dijo: Varón es concebido. Sea aquel día sombrío, Y no cuide de él Dios desde arriba, Ni claridad sobre él resplandezca. Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; Repose sobre él nublado Que lo haga horrible como día caliginoso. Ocupe aquella noche la oscuridad; No sea contada entre los días del año, Ni venga en el número de los meses. ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria, Que no viniera canción alguna en ella! Maldíganla los que maldicen el día, Los que se aprestan para despertar a Leviatán. Oscurézcanse las estrellas de su alba; Espere la luz, y no venga, Ni vea los párpados de la mañana; Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, Ni escondió de mis ojos la miseria.

La oscuridad en la súplica de Job no es la oscuridad de la existencia consciente en algún lugar ausente de luz, sino más bien la oscuridad de la nada completa. Esa oscuridad reservada para los falsos maestros puede entenderse como la nada absoluta que espera a los malvados que se elevarán al juicio y la aniquilación.

Apocalipsis 14:9-11 (el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos)

“...y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche...”

Si no fuera por este pasaje y otro en Apocalipsis, lo que ahora es la visión tradicional del infierno puede que nunca se haya desarrollado. El ángel promete que los adoradores de bestias serán atormentados con fuego y el humo del mismo sube para siempre, lo que parece sugerir que su tormento continúa para siempre. También dice que no tendrán descanso ni de día ni de noche, lo que sugiere que su inquietud nunca llegará a su fin. El desafío al condicionalismo parece obvio.

Pero igualmente obvio debería ser el hecho de que la visión dada a Juan consiste en imágenes altamente simbólicas y apocalípticas, por lo que debe interpretarse cuidadosamente. Las imágenes de inquietud y humo que se elevan perpetuamente del tormento pueden no comunicar en realidad el tormento eterno, como tampoco una bestia de siete cabezas y diez cuernos (Apocalipsis 13:1) montada por una prostituta con el nombre de una ciudad en su cabeza (Apocalipsis 17:3-6) comunica una realidad futura como algo representado en una película de terror.

Entonces, ¿qué comunican las imágenes en esta porción de la visión de Juan? La ramera Misterio Babilonia también se ve atormentada (Apocalipsis 18:7,10,15) y el humo de su tormento también se eleva para siempre (Apocalipsis 19:3). Pero con respecto a la ciudad que la ramera representa el ángel intérprete dice: "con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada." (Apocalipsis 18:21), tomando prestado el lenguaje de Ezequiel 26:20-21, una profecía sobre la destrucción de la ciudad de Tiro cumplida hace mucho tiempo: "nunca más seas poblada... ya no estarás; dejarás de ser; serás buscada, y nunca más serás hallada".

Así que esta imagen de humo que se eleva para siempre del tormento, cuando se interpreta a la luz de la fuente del Antiguo Testamento que está citando, comunica la destrucción permanente que deja restos sin vida. Esto no debería servir como sorpresa para los estudiantes del Antiguo Testamento; las imágenes provienen directamente de Isaías 34:8-10 que describe los incendios que hace mucho tiempo destruyeron la ciudad de Edom y desde entonces se han disipado: "No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo". Edom no está literalmente ardiendo hasta el día de hoy, el humo aún no está saliendo de sus restos.

Las imágenes del humo que se eleva para siempre comunican la permanencia de la destrucción de Edom y la del Misterio Babilonia. Por lo tanto, el humo que se eleva del tormento de los adoradores de bestias equivale a imágenes que comunican su destrucción permanente también.

Apocalipsis 20:10-15

“. . . y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Si no fuera por este pasaje y tal vez por otro en Apocalipsis (ver sección sobre Apocalipsis 14:9-11), lo que ahora es la visión tradicional del infierno puede que nunca se haya desarrollado. La bestia y el falso profeta son vistos arrojados al lago de fuego al comienzo del milenio (Apocalipsis 19:20) y todavía están allí mil años después cuando el diablo se une a ellos y son atormentados para siempre. Después de resucitar de entre los muertos, los no salvos son arrojados, uniéndose a su destino, y la consistencia parece exigir que ellos también sean atormentados para siempre. El desafío al condicionalismo de nuevo parece obvio.

Otros factores igualmente obvios, sin embargo, a menudo pasan desapercibidos o no se mencionan. Primero, debe ser obvio que la visión dada a Juan consiste en imágenes altamente simbólicas y apocalípticas y debe interpretarse cuidadosamente. Como se discutió anteriormente, las imágenes del tormento eterno no pueden comunicar el tormento eterno literal más de lo que una bestia de siete cabezas y diez cuernos (Apocalipsis 13: 1) montada por una prostituta con el nombre de una ciudad en su cabeza (Apocalipsis 17: 3-6) comunica una realidad futura como algo representado en una película de terror.

En segundo lugar, debería ser obvio que la muerte y el Hades son abstracciones, no entidades concretas, y por lo tanto son incapaces de experimentar tormento en absoluto. Y sin embargo, en esta imagen son arrojados al mismo lago de fuego que los demás después de ser vaciados de sus muertos (Apocalipsis 20:13-14). La mayoría de los tradicionalistas reconocen que esto significa que la muerte y el Hades ya no existirán, sin embargo, argumentan que aunque no se dice explícitamente que los perdidos resucitados sean atormentados eternamente en el lago de fuego, su destino debe ser el mismo que el de los demás arrojados al fuego. Pero la consistencia exige que todo lo arrojado al fuego experimente el mismo destino, de modo que el del diablo, la bestia, el falso profeta y el malvado resucitado sea aniquilado en realidad, aunque algunos de ellos sean representados en las imágenes como eternamente atormentados.

En tercer lugar, no solo tenemos los usos del Antiguo Testamento de las imágenes en los que confiar (ver sección sobre Apocalipsis 14: 9-11), ¡sino que el libro de Apocalipsis en muchos casos interpreta las imágenes por nosotros! La visión de Juan a veces se interpreta para él (Apocalipsis 17:7), y Juan parece explicar las imágenes del lago de fuego mismo llamándolo "la segunda muerte" (Apocalipsis 20:14), la misma interpretación ofrecida por "el que se sienta en el trono" (Apocalipsis 21:8). Así que las imágenes no simbolizan el sufrimiento eterno sino la muerte, una muerte permanente e irreversible del cuerpo y el alma (Mateo 10:28). Además, el intérprete divino de las imágenes, prediciendo los mismos eventos, le explicó a Daniel que lo que la bestia experimenta en las imágenes simboliza la aniquilación permanente del dominio del reino que representa (Daniel 7:11, 25).

Por último, la naturaleza simbólica de la visión registrada en el libro de Apocalipsis es tal que no debe ser el fundamento sobre el cual construimos nuestra doctrina del infierno, a pesar de que podría decirse que es utilizada de esa manera por los tradicionalistas. Cuando permitimos que los intérpretes divinos de las visiones de Daniel y Juan nos expliquen las imágenes, podemos ver que comunica la aniquilación. El dominio del reino representado por la bestia llega a su fin. La muerte y el Hades llegan a su fin. El diablo y sus ángeles llegarán a su fin. Los no salvos también llegarán a su fin, una destrucción permanente del cuerpo y el alma.

Apocalipsis 22:11

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.”

Estas palabras, pronunciadas por el mensajero de Jesús a Juan, siguen las imágenes que describen la Nueva Jerusalén que había descendido del cielo. Por lo tanto, a veces se argumenta que después de que los no salvos son arrojados al lago de fuego, continúan existiendo y pecando, desafiando así el condicionalismo. Pero muchos condicionalistas reconocen felizmente que en las imágenes simbólicas y apocalípticas del capítulo 20 la bestia, el falso profeta, el diablo, la muerte, el Hades y los malvados resucitados son representados como eternamente atormentados en el lago de fuego (implícitamente en el caso de la muerte, el Hades y los condenados). Como tal, el versículo no comienza a desafiar el condicionalismo, ya que la cuestión de la interpretación de las imágenes permanece.

Sin embargo, al igual que en Apocalipsis 22:15 (véase la sección sobre Apocalipsis 22:15), este versículo no habla de aquellos que continúan haciendo el mal en el lago de fuego. Estas palabras fueron dichas por el ángel a Juan después de que la visión había concluido. Juan concluye en el versículo 8: "Yo soy el que oyó y vio estas cosas". Y en el versículo 10 el ángel le dice a Juan: "No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca". El diálogo ya no tiene lugar en la visión del futuro, sino en el presente. El ángel está hablando de cómo la gente responderá a la carta en el tiempo de Juan.

Apocalipsis 22:15

“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.”

Estas palabras, pronunciadas por el mensajero de Jesús a Juan, siguen las imágenes que describen la Nueva Jerusalén que había descendido del cielo. Por lo tanto, a veces se argumenta que después de que los no salvos son arrojados al lago de fuego, todavía existen, desafiando así el condicionalismo. Pero muchos condicionalistas son muy conscientes de que en las imágenes simbólicas y apocalípticas del capítulo 20 la bestia, el falso profeta, el diablo, la muerte, el Hades y los malvados resucitados son representados como eternamente atormentados en el lago de fuego (implícitamente en el caso de la muerte, el Hades y los condenados), pero entienden que la interpretación adecuada de esas imágenes es la destrucción. Como tal, el versículo no comienza a desafiar el condicionalismo, ya que la cuestión de la interpretación de las imágenes permanece.

Sin embargo, al igual que en Apocalipsis 22:11 (ver sección sobre Apocalipsis 22:11.), este versículo no describe la existencia continua de los inconversos en el lago de fuego fuera de las puertas de la Nueva Jerusalén. Estas palabras fueron dichas por el ángel a Juan después de que la visión había concluido. Juan concluye en el versículo 8: "Yo soy el que oyó y vio estas cosas". Y en el versículo 10 el ángel le dice a Juan: "No sellen las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca". El diálogo ya no tiene lugar en la visión del futuro, sino en el presente. Hablar de las puertas de esta futura ciudad en tiempo presente no es nada nuevo; el autor de Hebreos lo hizo (Hebreos 12:22).

Textos de prueba condicionalistas

Génesis 3:19

“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.”

Dios había advertido a Adán y Eva, "del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque en el día que comáis de él ciertamente moriréis" (Génesis 2:17). Los tradicionalistas toman esto como una indicación de que Adán y Eva "murieron" espiritualmente el mismo día que comieron del árbol, argumentando que, por lo tanto, la muerte no significa el cese de la vida sino la separación, en este caso la separación de Dios. Este versículo, sin embargo, demuestra que por muerte Dios había querido decir la muerte literal y física, porque al pronunciar las consecuencias de su pecado prometió que seguramente algún día regresarían a la tierra de donde habían venido.

Génesis 3:22-23

“ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.”

Los tradicionalistas y los condicionalistas a menudo difieren en su interpretación de la advertencia de Dios en Génesis 2:17, que Adán seguramente moriría “en el día” que comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal. Los defensores de cada punto de vista, sin embargo, generalmente están de acuerdo en que en Génesis 3:22-23, Dios destierra a Adán y Eva del jardín para que, al no tener acceso al árbol de la vida, no puedan vivir físicamente para siempre. Cualesquiera que sean las penas espirituales en que incurre el pecado, entonces, una consecuencia del pecado es la muerte.

Además, este pasaje indica que, ya sea que Adán y Eva fueran originalmente inmortales o que sus vidas hubieran sido sustentadas indefinidamente por el árbol de la vida, la esperanza de la inmortalidad, de vivir para siempre, se perdió en la caída. Afortunadamente se puede encontrar, pero sólo a través de la relación con Dios. Como Pablo le dijo a Timoteo, “nuestro Salvador Jesucristo. . . quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10). La vida eterna, dijo, se da sólo a aquellos que buscan la inmortalidad (Rom 2:7). Son aquellos que heredarán el reino cuyo “cuerpo mortal debe revestirse de inmortalidad” (1 Cor 15:50, 53).

El árbol de la vida aparece de nuevo en el otro extremo de la Biblia, en la visión apocalíptica mostrada a Juan en la isla de Patmos, y a la luz de los textos anteriores no debería sorprender que solo los justos tengan acceso a al final (Ap 2:7; 22: 2). Todo esto contrasta fuertemente con la visión tradicionalista de la eternidad, en la que los muertos resucitados también viven para siempre.

Salmo 1

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos... Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae... No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio... Mas la senda de los malos perecerá.”

A lo largo de los salmos, se dice consistentemente que el destino de los hombres malvados es la muerte, la destrucción, el perecer, desaparecer, dejar de ser, un tema claramente presente en este primer salmo. Las personas justas, se nos dice, persistirán en la vida indefinidamente como todo lo que queda después de que las personas malas, al no poder comparecer en juicio, desaparecerán por medio de la muerte, como las partes desechables de una planta de grano barridas de la era por el viento.

Vale la pena señalar que el contraste de este primer salmo no es entre personas específicas en un momento específico de la historia, sino entre tipos de personas: los justos y los malvados. Esto es importante, porque frecuentemente en la vida los justos son los que son cortados y desaparecen, y los malvados viven mucho y prosperan. El autor del salmo divinamente inspirado, entonces, debe tener en mente los destinos finales de los justos y los malvados.

Salmo 11:5-6

“Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.”

Aquí el salmista compara el destino final de los impíos con el que les sucedió a los habitantes de Sodoma y Gomorra que fueron asesinados violentamente por la lluvia de azufre y fuego (Gén. 19:23-29). La imagen es de la muerte por el fuego que consume irresistiblemente, no perdurando la vida en el fuego que nunca consume.

Salmo 37

“No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán... Porque los malignos serán destruidos... Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí... Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes; El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día. Los impíos desenvainan espada y entesan su arco... Su espada entrará en su mismo corazón... Mas los impíos perecerán... Serán consumidos; se disiparán como el humo... Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos... Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida... Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida.”

Salmo 92:6-9

“El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto. Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente. Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán esparcidos todos los que hacen maldad.”

Salmo 112:10

“Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.”

Proverbios 10:25-31

“Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; Mas el justo permanece para siempre... El temor de Jehová aumentará los días; Mas los años de los impíos serán acortados. La esperanza de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá. El camino de Jehová es fortaleza al perfecto; Pero es destrucción a los que hacen maldad. El justo no será removido jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra. La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa será cortada.”

Proverbios 12:28

“En el camino de la justicia está la vida; Y en sus caminos no hay muerte.”

Proverbios 24:19-20

“No te entremetas con los malignos, Ni tengas envidia de los impíos; Porque para el malo no habrá buen fin, Y la lámpara de los impíos será apagada.”

Isaías 33:11-14

“Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá. 12 Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego... Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”

Isaías 53:8-9

“ . . . Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte . . . ”

La mayoría de los modelos de expiación ortodoxos incluyen el elemento de sustitución, ya sea penal o de otro tipo. Se cree que Jesús tomó el lugar de los pecadores, sufriendo su destino en su lugar. Los calvinistas creen que Jesús sustituyó solo a los elegidos, de lo que se deduce que su destino debe esperar a aquellos en cuyo lugar no estuvo. Los no calvinistas creen que Jesús sustituyó a toda la humanidad, pero que su destino aguarda a aquellos a quienes, al no ejercer la fe salvadora en él, no les corresponde su obra expiatoria. Pero, ¿en qué consistió la obra expiatoria de Cristo?

Familiar para la mayoría de los cristianos es el famoso "Siervo sufriente" de Isaías quien, recordamos con tanta frecuencia, "fue traspasado por nuestras transgresiones" y "molido por nuestras iniquidades". Sin embargo, quizás se haya pasado por alto lo que Isaías continúa escribiendo sobre él, que “fue cortado de la tierra de los vivos”, que murió y fue sepultado. Jesús no sólo sufrió dolor en lugar de aquellos a quienes sustituyó; él también murió. Por lo tanto, el destino que espera a los perdidos y escapados por los creyentes, es la muerte, no la vida eterna.

Daniel 12:2

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.”

Contrariamente a la visión tradicional del infierno, en la que toda la humanidad resucita a la inmortalidad y la vida eterna, aquí se le dice a Daniel que solo algunas personas vivirán para siempre. ¿El corolario? El resto morirá. La palabra “vergüenza” se usa para describir la experiencia de aquellos que encuentran algo aborrecible o abominable, como los justos que miran con disgusto los cadáveres de los enemigos de Dios asesinados (Isaías 66:24). Este pasaje indica, entonces, que después de que hayan muerto y se hayan ido, los malvados (o la memoria de ellos) serán menospreciados por otros que aún viven.

Malaquías 4:1-3

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. 2 Mas a vosotros los que teméis mi nombre... Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Mateo 3:11-12 (cf. Lucas 3:16-17)

“Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Estos dos versículos son parte de la introducción de Cristo por parte de Juan el Bautista, donde enfatiza la superioridad del ministerio y la obra de Cristo sobre su propio ministerio. Este episodio está registrado en Mateo 3:1-12 y Lucas 3:1-18 y aunque hay diferencias entre las dos presentaciones en los contextos más amplios, hacen el mismo punto sobre la naturaleza del juicio escatológico. En ambos pasajes, el mayor ministerio de Cristo involucra el esperado juicio escatológico asociado con la venida del verdadero Mesías. La imagen del trigo cosechado que se separa de la paja a través de un proceso de aventado (arrojar el trigo al aire con el tenedor para que el viento separe el grano de la paja) se usa para desglosar pictóricamente la naturaleza de este aspecto del ministerio de Cristo.

De interés para nuestros propósitos es la quema de la paja. El uso del verbo “quemar” (κατακαίω, katakaio), que tiene el significado de “quemar” indica que todo lo que se está quemando es consumido completamente por el fuego y no quedan más que cenizas (cf. Hechos 19:19; Heb. 13:11). Cabe señalar que numerosos léxicos griegos y eruditos tradicionalistas están de acuerdo en que este es el significado de κατακαίω. Este no es un oscuro matiz de significado al que apelan los condicionalistas en busca de apoyo. La imagen de la paja consumida por el fuego habla claramente de su destrucción, y probablemente así lo habría entendido la audiencia del primer siglo. Tomado al pie de la letra, y no hay razón para no hacerlo, las imágenes exigen una lectura aniquiladora de este texto.

Sin embargo, algunos comentaristas tradicionalistas a menudo se niegan a admitir la validez de esta lectura de este texto sobre la base de que el fuego se describe como "inextinguible". El argumento es que el fuego es inextinguible porque siempre hay combustible para quemar (cf. Robert Yarborough en Hell Under Fire y Craig Blomberg en su comentario sobre Matthew en la serie NAC). ¡Esto es un disparate! El adjetivo griego ἀσβέστῳ significa literalmente “un fuego que no se puede apagar”. Hace referencia a la calidad del fuego per se y no tiene nada que ver con el combustible. Tratar de maniobrar alrededor del tema relacionando "inextinguible" con la paja ardiente carece de credibilidad exegética.

Además, considere la declaración del Bautista de que Cristo bautizará “con Espíritu Santo y fuego”. En griego, esta frase forma una construcción específica donde los dos sustantivos “Espíritu” y “fuego” son modificados por la preposición “con/en” (ἐν). Ahora, cuando se usa esta construcción, significa que ambos sustantivos se refieren al mismo concepto (esto a veces se llama hendiadys [“uno a través de dos”]). La implicación de esta idea es muy importante, ya que significa que el Bautista no está hablando de dos bautismos separados, sino de un bautismo de fuego del Espíritu. Esto explica por qué se usa la palabra “inextinguible” en relación con el fuego en el versículo 12, ya que se refiere al Espíritu Santo. También hace teológicamente absurdas las afirmaciones de que la naturaleza "inextinguible" del fuego se basa en la paja ardiente, ya que, como Dios, el Espíritu existe necesariamente por sí mismo.

En conclusión, la lectura condicionalista de Mateo 3:11-12 como una referencia a la destrucción absoluta de los pecadores no arrepentidos por parte de Dios en el juicio final es la única posición exegética, lógica y teológicamente sólida.

Mateo 7:13-14

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Mateo 10:28

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Mateo 13:40-42

“De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Mateo 18:8-9

“Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.”

Mateo 25:46

“E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

La mayoría de la gente cita este versículo pensando que el paralelismo aquí excluye una lectura condicionalista del texto. Sin embargo, hay muy buenas razones para pensar que este versículo es un versículo clave que apoya el Condicionalismo. Centrémonos por el momento en la palabra para “castigo” (κόλασιs). Cuando esta palabra se usa en la LXX (Jeremías 18:20; Ez 14:3-7; 18:30; 43:11; 44:12) y en el NT (1 Juan 4:18) generalmente se usa en un manera indefinida y ambigua. La única excepción a esto es Ezequiel 18:30 donde el contexto dicta que el castigo en cuestión se refiere a la muerte física. Por lo tanto, no hay nada en el significado de la palabra “castigo” (κόλασιs) que exija la idea de que los pecadores sufren un castigo interminable de tortura.

Si consideramos algunas de las otras formas en que Mateo se refiere al castigo de los pecadores a lo largo del Evangelio, podemos obtener una muy buena idea del castigo en 25:46. Tomemos, por ejemplo, el uso de imágenes de fuego de Mateo en 3:10-12 para transmitir la idea de que la "paja" (pecador) será quemada por completo y en 13:40-42. Luego están las referencias de Mateo a la destrucción de los pecadores (Mateo 7:13) y su exhortación a temer a Dios que ciertamente puede destruir “tanto el alma como el cuerpo en el infierno” (para más detalles ver el comentario sobre estos versículos). Las imágenes utilizadas en estos textos nos dicen que, para Mateo, el castigo escatológico es del tipo en el que los pecadores experimentan una destrucción total.

Es habitual que los tradicionalistas apunten al adjetivo "eterno" (αἰώνιος, aionios) para argumentar que este castigo será experimentado por aquellos en el infierno para siempre. A primera vista, αἰώνιος puede parecer que presta apoyo a la lectura tradicional, pero una vez que uno considera la forma en que "eterno" se usa a menudo con otros "sustantivos de acción", queda claro que no podemos hacer esta suposición. Por “sustantivo de acción” nos referimos a aquellos sustantivos que se refieren a los resultados de su verbo correspondiente (también conocido como sustantivo de resultado deverbal). Si eso es demasiado para entenderlo, considere los siguientes ejemplos: juicio eterno (Hebreos 6:2), pecado eterno (Marcos 3:29), redención eterna (Hebreos 9:12), salvación eterna (Hebreos 5: 9), y herencia eterna (Heb 9:15). En cada uno de estos casos es obvio que no se contempla una acción continua e interminable. Ahora, no es nuestra opinión que todos los usos del sustantivo “castigo” sean sustantivos de resultado deverbal. Sin embargo, nuestro argumento es que dado el contexto en Mateo, donde las imágenes de fuego/quema/destrucción claramente indican la destrucción de los pecadores no arrepentidos, la mejor manera de entender el “castigo” en Mateo 25:46 es como un sustantivo de resultado deverbal.

Otro argumento usado por los tradicionalistas es afirmar que el paralelismo en Mateo 25:46 exige que así como los que experimentan la “vida eterna” nunca morirán, los que experimentan el “castigo eterno” continuarán viviendo para siempre (un argumento que se remonta a Agustín). Los condicionalistas están de acuerdo en que el paralelismo tiene relación con el significado del texto y que se está haciendo un contraste entre "vida eterna" y "castigo eterno". Dado el uso de imágenes de Mateo en contextos previos que apuntan a la destrucción completa de los pecadores, nuestro argumento es que el contraste entre "vida eterna" y "castigo eterno" es uno en el que un grupo experimentará la vida verdadera en la era escatológica venidera mientras que el otro grupo experimentará la completa destrucción y ruina tanto de la dimensión espiritual como física de la persona. Estamos de acuerdo en que este castigo es eterno, pero también insistimos en que, con base en sólidos principios exegéticos, no implica la eterna tortura consciente de los pecadores.

Marcos 9:48 (c.f Isaías 66:24)

“. . . donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Quizás desconocido para muchos tradicionalistas que citan este versículo como un desafío al condicionalismo, Jesús está citando aquí Isaías 66:24, en el que se dice explícitamente que son los cadáveres los que son consumidos por el fuego y los gusanos, no los seres vivos. Esos tradicionalistas que son conscientes de esto insisten, no obstante, en que se representa al gusano como si nunca muriera y al fuego como si nunca se extinguiera. Pero esto no es lo que estos lenguajes comunican.

La frase “no muere” se usa varias veces en las escrituras hebreas y no significa que nunca morirá (Génesis 42:20; Éxodo 30:20; Jeremías 38:24). Significa que alguien o algo no morirá en un momento determinado o en un contexto particular. En Isaías 66:24 ese contexto es el consumo de cadáveres. Así que su gusano, se promete, no morirá antes de consumir completamente los cuerpos. Y como otros carroñeros tenaces que son difíciles de evitar que consuman completamente sus cadáveres (Deuteronomio 28:26; Jeremías 7:33), la irresistible y completa consumición de los muertos por los gusanos hace que su vergüenza sea permanente y eterna.

Y un fuego que “no se apaga” no es un fuego que nunca se apagará. El significado principal de sofocar es “extinguir”. La imagen bíblica aquí es la de un fuego que no se puede apagar, un fuego que no se puede evitar que consuma completamente su combustible (2 Reyes 22:17; Isaías 34:10; Jeremías 7:20; 17:27; Ezequiel 20:47) .

Lucas 20:35-36

“mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos... Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.”

Juan 3:16

“mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.”

Juan 3:36

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Juan 5:28-29

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

Juan 6:49-51

“Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”

Juan 8:51

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.”

Juan 10:28

“y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”

Juan 11:25-26

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Romanos 2:6-8

“el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;”

Romanos 5:17

“Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.”

Romanos 6:23

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

1 Corintios 15:50, 53-54

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción... Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.’”

Galatas 6:8

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”

Filipenses 3:19

“el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal.”

2 Tesalonicenses 1:7-9

“cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.”

1 Timoteo 6:15-16

“Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad . . . ”

2 Timoteo 1:10

“Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,”

Hebreos 10:26-27

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”

Santiago 5:20

“sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.”

2 Pedro 2:6

“y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,”

2 Pedro 2:12

“Pero estos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición,”

2 Pedro 3:6-7

“por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”

1 Juan 2:17

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

1 Juan 5:11-12

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”

Judas 7

“como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego.”

Apocalipsis

“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.”

Apocalipsis 22:1-2

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

Algunos Proponentes Mayores del Condicionalismo

Nota: la inclusión de proponentes notables no implica respaldo.

Primeros Padres de la Iglesia y Documentos (1°-4° C)

  • Primer Clemente (finales del siglo I)
  • Ignacio de Antioquía (finales del siglo I)
  • Epístola de Bernabé (finales del siglo I o principios del II)
  • Ireneo (siglo II)
  • Arnobius (principios del siglo IV)
  • Atanasio (siglo IV)

Figuras históricas de la iglesia (s. V-XVIII)

  • Isaac Barrow, matemático y teólogo inglés del siglo XVII. Sus trabajos sobre teología se publican como Sermones y fragmentos atribuidos a Isaac Barrow: a los que se añaden dos disertaciones sobre la duración de los castigos futuros y sobre los disidentes (editadas por J. P. Lee).
  • Henry Constable, canónigo y prebendado de Cork, Irlanda, autor de The Duration and Nature of Future Punishment (1872).
  • Charles Ellicot, obispo anglicano (Gloucester y Bristol), académico y autor de varios libros, en particular Destiny of the Creature (1865).
  • William Ewart Gladstone, primer ministro británico en cuatro ocasiones en el siglo XIX y teólogo laico.
  • Joseph Parker, pastor inglés no conformista (congregacionalista).
  • J. H. Pettingell, autor congregacionalista de varios libros, incluidos Theological Tri-lemnia (1878) y Life Everlasting (1883).
  • Samuel Richardson, pastor de la Primera Iglesia Bautista Particular de Londres, quien escribió Un discurso sobre los tormentos del infierno: Los cimientos y pilares del mismo descubiertos, buscados, sacudidos y removidos. Con pruebas infalibles de que no habrá un castigo después de esta vida, para cualquiera que perdure que nunca terminará (1658).
  • Joseph Nichol Scot, ministro y autor de Sermones, predicados en defensa de toda religión, ya sea natural o revelada (1743).
  • Sir George Stokes, profesor de matemáticas en la Universidad de Cambridge, teólogo y presidente del Instituto Victoria, presidente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera.
  • Richard Francis (R.F.) Weymouth, erudito griego y traductor de la Biblia. Mejor conocido por el Nuevo Testamento de Weymouth (también conocido como El Nuevo Testamento en Lengua Moderna) publicado en 1903, el año después de su muerte.

Líderes y eruditos cristianos recientes (20/21 C)

  • Basil Atkinson, erudito griego y subbibliotecario de la Universidad de Cambridge. El Dr. Atkinson fue una figura clave en la formación de la beca Intervarsity y escribió numerosos libros académicos y populares, incluidos The Greek Language y Life and Immortality.
  • Horace Bushnell, teólogo congregacionalista.
  • S. Parkes Cadman, clérigo congregacionalista, escritor de periódicos y locutor cristiano pionero.
  • E. Earle Ellis, profesor del Southwestern Baptist Theological Seminary, fundador del Institute for Biblical Research y autor de Pauline Theology: Ministry and Society y Paul's Use of the Old Testament.
  • RT France, erudito griego anglicano, profesor en el London Bible College, director de Wycliffe Hall y comentarista del Nuevo Testamento.
  • Edward Fudge, teólogo, orador y autor de El fuego que consume, considerado el trabajo definitivo sobre la inmortalidad condicional y el aniquilacionismo.
  • Harold Guillebaud, autor de El juez justo: un estudio de la doctrina bíblica del castigo eterno.
  • Homer Hailey, predicador de las Iglesias de Cristo, profesor tanto en Abilene Christian University como en Florida College, y autor de más de una docena de libros sobre teología y estudios bíblicos.
  • Philip Edgecumbe Hughes, clérigo anglicano, calvinista y erudito del Nuevo Testamento, autor de numerosos libros y artículos académicos, incluido La verdadera imagen: el origen y el destino del hombre en Cristo.
  • Dale Moody, Profesor de Teología en el Seminario Teológico Bautista del Sur, Louisville, 1948-1984.
  • I. Howard Marshall, profesor emérito de la Universidad de Aberdeen, autor de numerosos comentarios bíblicos y New Testament Theology: Many Witnesses, One Gospel
  • Emmanuel Pétavel-Olliff, pastor y erudito bíblico suizo, autor de El problema de la inmortalidad y La lucha por la vida eterna; O la inmortalidad de los justos y la extinción gradual de los malvados.
  • Clark Pinnock, teólogo y profesor del Seminario Teológico Bautista de Nueva Orleans, Trinity Evangelical Divinity School, Regent College y McMaster Divinity College. Pinnock fue autor de numerosos libros y artículos, incluidos varios artículos en defensa de la inmortalidad condicional. Defendió ese punto de vista en Four Views on Hell.
  • W. Graham Scroggie, evangelista, pastor y autor de numerosos comentarios y estudios teológicos, incluidos The Unfolding Drama of Redemption y Guide to the Gospels.
  • John Stott, renombrado líder evangélico y autor, ex rector de All Souls’ Church, Langham Place, quien fue especialmente conocido como partidario de Intervarsity Fellowship. La revelación de Stott en Evangelical Essentials: A Liberal-Evangelical Dialogue de que él sostenía la visión aniquilacionista envió ondas de choque a través del mundo evangélico y aumentó significativamente la visibilidad de nuestra posición.
  • John Wenham, erudito bíblico anglicano, autor de Los elementos del griego del Nuevo Testamento y La bondad de Dios (también publicado como El enigma del mal).

Líderes y eruditos cristianos contemporáneos (vivos)

  • Richard Bauckham, profesor de la Universidad de Cambridge y anteriormente de las universidades de St. Andrews y Manchester y autor de numerosos comentarios bíblicos y Jesús y los testigos oculares y El mundo judío alrededor del Nuevo Testamento
  • Greg Boyd, cofundador y pastor principal de Woodland Hills Church, creador de ReKnew.org y autor de Cartas de un escéptico: un hijo lucha con las preguntas de su padre sobre el cristianismo.
  • Jeff Cook, profesor de la Universidad del Norte de Colorado, pastor de la Iglesia Atlas y autor de Siete: los pecados capitales y las bienaventuranzas y todo lo nuevo: un filósofo en busca de un Dios en el que valga la pena creer.
  • Roger Forster, fundador y pastor de Icthus Christian Fellowship (Reino Unido) y coautor de God's Strategy in Human History
  • John Franke, director ejecutivo del Instituto Teológico de Yellowstone y teólogo residente en la Primera Iglesia Presbiteriana de Allentown, PA
  • Michael Green, investigador sénior en Wycliffe Hall, Universidad de Oxford, sacerdote anglicano, apologista cristiano y autor de más de 50 libros, incluidos Evangelism in the Early Church y "¿Pero no todas las religiones conducen a Dios?"
  • David Instone-Brewer, investigador sénior en rabínica y el Nuevo Testamento en Tyndale House, y autor de The Jesus Scandals: Why He Shocked His Contemporaries (and Still Shocks Today).
  • Gordon Isaac, profesor del Seminario Teológico Gordon-Conwell y autor de Left Behind or Left Befuddled: The Subtle Dangers of Popularizing the End Times
  • Douglas Jacoby, profesor de la Lincoln Christian University, apologista y autor de What's the Truth About Heaven and Hell?: Sorting Out the Confusion About the Afterlife
  • Thomas Johnson, profesor de la Escuela de Psicología y Teología de Seattle, anteriormente en la Universidad George Fox y autor de un comentario sobre las epístolas de Juan
  • Claude Mariottini, profesor del Northern Baptist Theological Seminary y autor de Rereading the Biblical Text: Searching for Meaning and Understanding
  • Christopher Marshall, profesor de la Universidad Victoria de Wellington y autor de Beyond Retribution: A New Testament Vision for Justice, Crime, and Punishment
  • David Powys, vicario anglicano y autor de 'Infierno': Una mirada dura a una pregunta difícil: el destino de los injustos en el pensamiento del Nuevo Testamento
  • Jim Spiegel, profesor de la Universidad de Taylor y autor de The Making of an Atheist
  • John Stackhouse, profesor de Regent College y autor de Humble Apologetics y Can God Be Trusted?
  • Richard Swinburne, profesor emérito de la Universidad de Oxford y autor de Faith and Reason y Responsibility and Atonement
  • Anthony Thistleton, ex profesor de la Universidad de Nottingham y autor de numerosos comentarios y trabajos sobre hermenéutica, así como de Life after Death: a New Approach to the Last Things
  • Stephen Travis, ex subdirector y profesor de St. John's College, Nottingham y autor de Christ and the Judgment of God: The Limits of Divine Retribution in New Testament Thought
  • Nigel Wright, ex director de Spurgeon's College y autor de The Radical Evangelical: Seeking a Place to Stand


Tradicionalistas contemporáneos que apoyan el condicionalismo como doctrina evangélica

  • Craig Blomberg, profesor distinguido de Nuevo Testamento en el Seminario de Denver y autor de Un manual de exégesis del Nuevo Testamento e interpretación de las parábolas.
  • Mark Galli, editor de Christianity Today y autor de Chaos and Grace: Discovering the Liberating Work of the Holy Spirit and God Wins: Heaven, Hell, and Why the Good News is Better than Love Wins
  • Roger Olson, profesor del Seminario Truett (Universidad de Baylor) y autor de The Story of Christian Theology y The Mosaic of Christian Belief.
  • Veli-Matti Kärkkäinen, Profesor del Seminario Teológico Fuller y autor de muchas obras de teología sistemática, así como coeditor del Diccionario Global de Teología.
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